El hombre detrás del mito: Toriyama y una honestidad que nos rompió el corazón
En Tantita Tinta siempre hemos creído que los genios no siempre encajan en el molde que nosotros, como fans, les fabricamos. Cuando el 1 de marzo de 2024 perdimos a Akira Toriyama, el mundo del manga y el anime se paralizó. A sus 69 años, el arquitecto detrás de Dragon Ball dejó un vacío imposible de llenar, pero también nos heredó una última lección de humildad y realismo.
Días antes de su partida, mientras el Festival de Anime de Tokio se preparaba para homenajear su trayectoria, Toriyama soltó una bomba que, para muchos, resultó impensable: él no veía anime. Y sí, esto incluye sus propias obras.
“Perdónenme, pero no los veía”
Es curioso, ¿no? Nos pasamos horas discutiendo sobre los niveles de pelea de Goku o la mejor transformación de Vegeta, mientras el creador de todo ese universo admitía con una timidez casi infantil: “Me da vergüenza admitir que no las vi mucho, así que les pido disculpas a los equipos”.
Para Toriyama, el proceso creativo era un viaje solitario de papel y tinta. Sin embargo, reveló que su perspectiva cambió cuando, hace aproximadamente una década, lo invitaron a revisar el guion de una película de la franquicia. Fue ahí donde descubrió que su trabajo también podía ser divertido en equipo. Ese fue el parteaguas que lo llevó a involucrarse en proyectos finales como Dragon Ball Daima, donde no solo aportó la historia, sino hasta el diseño de los mechas y la ambientación completa.
El peso del estilo de vida de un mangaka
Pero no todo en sus últimas palabras fue sobre animación. Hubo un destello de premonición que nos puso los pelos de punta. Toriyama confesó que, debido a los excesos y al ritmo de trabajo desenfrenado de su juventud, no tenía mucha confianza en su salud. “No sé qué más podré hacer”, comentó, dejando entrever que el cuerpo, a veces, cobra la factura de tantos años de entrega total.
En México, donde Dragon Ball es prácticamente parte de nuestra cultura popular, es impactante saber que la esperanza de vida de los mangakas suele ser drásticamente menor a la del resto de la población debido a las jornadas extenuantes. Estamos hablando de una diferencia de unos 20 años menos en comparación con un hombre promedio. Es un precio altísimo por regalarnos nuestra infancia.
El legado de Daima
Antes de decir adiós, Akira nos pidió que disfrutáramos de Dragon Ball Daima. Nos prometió que sería una producción rica, llena de contenido y no solo de golpes y explosiones. Y honestamente, desde Tantita Tinta, creemos que es la mejor manera de honrar a un hombre que, a pesar de sus dudas, cambió la historia de la narrativa visual en todo el mundo.
Toriyama no era un fanático del anime, era un artista del dibujo que terminó creando el lenguaje visual de toda una generación. Y aunque se haya ido, su trazo sigue ahí, en cada pared de nuestras casas y en la memoria de quienes crecimos gritando “¡Kamehameha!”.
Fuente: Espinof