¿A24 se quiere adueñar de los Backrooms? El drama por el copyright que puso a internet de cabeza

¿La pesadilla amarilla es ahora propiedad privada?

Si eres de los que pasaba horas en internet explorando esas imágenes de oficinas amarillas infinitas —mejor conocidas como los Backrooms—, seguramente te enteraste del susto que se llevaron varios artistas digitales hace unos días. Resulta que A24, la productora y distribuidora de cine que todos amamos por su calidad independiente, se vio envuelta en un lío de derechos de autor que parecía sacado de una película de terror, pero de la vida real.

Todo empezó en Reddit, donde un usuario denunció que le bajaron un diseño de la plataforma Redbubble por una supuesta infracción de copyright interpuesta por A24. ¿El motivo? Según la empresa, el diseño infringía su propiedad intelectual. El problema es que el diseño en cuestión era un simple wallpaper de paredes amarillas. Nada fuera de lo común en el internet actual.

En Tantita Tinta nos pusimos a analizar el caso y, la verdad, nos dejó pensando: ¿se puede registrar el concepto del miedo a lo desconocido o una estética que nació de la creatividad colectiva?

El origen de un malentendido masivo

El artista afectado aclaró que su trabajo no tenía nada que ver con la película de A24, sino que se basaba en la imagen original de 4chan de 2019 que dio vida a todo este fenómeno. Otros usuarios reportaron situaciones similares: gente subiendo sus propias historias basadas en el mito urbano de los Backrooms y recibiendo notificaciones de infracción. Si tomamos en cuenta que muchos productos en estas plataformas cuestan alrededor de 200 a 500 pesos mexicanos, el impacto económico para los creadores independientes no es menor.

La respuesta de A24 y Kane Parsons

Ante la ola de críticas, Kane Parsons (el cerebro detrás de la serie de YouTube que inspiró la película) salió a dar la cara. Según él, se trató de un error de un sistema automatizado diseñado para proteger la película de filtraciones. A24 finalmente lanzó un comunicado para calmar las aguas:

  • Aclararon que los Backrooms son un ecosistema creado por la comunidad.
  • Reconocieron que fue un error técnico y comenzaron a revertir las quejas.
  • Subrayaron que no buscan adueñarse de la estética ni de las obras derivadas de otros artistas.

Copyright vs. Trademark: ¿Qué rayos está pasando?

Para nosotros en Tantita Tinta, es clave entender por qué esto causó tanto drama. El copyright protege una obra específica (tu película, tu guion), pero no ideas generales. No puedes registrar un sentimiento, una atmósfera de oficina vacía o el color amarillo, por más que quieras.

Por otro lado, el trademark protege una marca para identificar productos. Si bien A24 puede registrar el nombre de su película o un logotipo específico, eso no les da derecho sobre el concepto cultural de los Backrooms. Intentar reclamar la propiedad sobre algo que nació en el foro de 4chan es como intentar ponerle copyright a la idea de ‘tener miedo a la oscuridad’. Simplemente, no funciona así.

Al final, este malentendido nos deja una lección importante sobre cómo la tecnología de protección automatizada todavía es muy torpe y puede terminar llevándose entre las patas el trabajo de artistas talentosos. Afortunadamente, esta vez hubo una rectificación, pero nos recuerda que, en el mundo digital, la línea entre la inspiración y la infracción sigue siendo, como los mismos Backrooms, un laberinto confuso.

Fuente: Sopitas Cine y TV


Deja un comentario