Surinam: el país más pequeño de Sudamérica que quiere jugar en las grandes ligas del petróleo

¿El próximo gigante petrolero?

Si pensabas que solo los países con grandes extensiones territoriales podían mover los hilos de la industria energética, es momento de voltear a ver a Surinam. Esta joya del Caribe, que es el país más pequeño de Sudamérica (con apenas 645,000 habitantes y unos 163,820 kilómetros cuadrados), está dando mucho de qué hablar. En Tantita Tinta analizamos cómo esta antigua colonia neerlandesa se está perfilando para convertirse en una potencia petrolera que promete cambiar el panorama regional.

Tras años de exploración en aguas profundas, la cuenca Guyana-Surinam —esa misma que ha hecho brillar a su vecino— ha confirmado que tiene oro negro de sobra. Pero, como bien sabemos, no todo es miel sobre hojuelas; el verdadero reto está en cómo van a administrar esa riqueza sin caer en los errores de siempre.

De la exploración a la realidad: El proyecto GranMorgu

El motor detrás de esta transformación es el proyecto GranMorgu, ubicado en el famoso Bloque 58. Con una inversión que ronda entre los 180,000 y 200,000 millones de pesos mexicanos (estimado de los 9,000 a 10,000 millones de dólares), estamos ante la inversión más grande en la historia de este país. TotalEnergies y APA Corporation llevan la batuta, pero con una jugada inteligente: la empresa estatal Staatsolie se quedó con el 20% del pastel.

Se espera que para 2028, cuando el proyecto entre en operación, Surinam produzca entre 200,000 y 220,000 barriles diarios. Nada mal para un país que hasta hace poco no figuraba en el mapa de los grandes productores.

El reto: Evitar la “enfermedad holandesa”

No todo es presumir barriles. Sheldon Mc Lean, de la CEPAL, advierte que el éxito no depende de cuánto petróleo saquen, sino de qué hagan con el dinero. El riesgo de la famosa “enfermedad holandesa” —cuando la riqueza extractiva encarece todo y mata a otros sectores— está latente. Para que esto no suceda, el gobierno está apostando por:

  • Contenido local: Crear institutos para capacitar a la gente de allá, asegurándose de que la chamba se quede en casa.
  • Disciplina fiscal: Implementar un Fondo de Ahorro para que el dinero no se esfume en gasto corriente.
  • Transferencia de tecnología: Aprender de los expertos extranjeros para que, en unos años, los surinameses sean quienes operen las plataformas.

¿Por qué le importa esto a nuestra región?

Para el equipo de Tantita Tinta, lo más interesante es cómo esto le da un respiro al mercado energético global. Con tantas broncas geopolíticas en el mundo, tener a un nuevo jugador en Latinoamérica, que además ayuda a diversificar la oferta, es una bocanada de aire fresco. No es que Surinam vaya a controlar el precio mundial, pero sí confirma que nuestra región sigue siendo una mina de oro en términos de recursos energéticos.

En conclusión, el camino apenas comienza. Si el gobierno logra mantener la disciplina y evitar que la corrupción o el despilfarro se coman el futuro, podríamos estar viendo el nacimiento de una economía mucho más robusta y moderna. Por ahora, el mundo observa atento cómo este pequeño gigante se prepara para su gran debut en 2028.

Fuente: Bloomberg Cripto


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