¿El escenario es su casa o su cárcel?
Seguro te ha pasado: ves el anuncio de una nueva gira de los Rolling Stones, de Paul McCartney o de cualquier otro ícono de la música que ya rebasa los 80 años, y no falta el comentario en redes sociales: “¿Otra vez? ¡Ya que se jubilen y disfruten su lana!”. Es una reacción natural, sobre todo cuando pensamos que, con las fortunas que han acumulado —muchas veces calculadas en cientos de millones de dólares, equivalentes a miles de millones de pesos—, ya podrían estar viviendo en una playa paradisiaca sin mover un dedo.
En Tantita Tinta nos pusimos a reflexionar: si la edad promedio de jubilación en el mundo, según la OCDE, ronda los 62 a 65 años, ¿por qué figuras como Mick Jagger o Elton John siguen aguantando giras mundiales extenuantes, vuelos transatlánticos y meses lejos de su recámara?
La psicología detrás del eterno rockstar
Resulta que no todo es dinero. Existe una explicación que roza lo existencial. En una charla legendaria de 1959, el psicólogo Carl Jung soltó una verdad que sigue doliendo: “Cuando no se tienen objetivos, sino que se mira hacia el pasado, uno se petrifica y muere antes de su hora”. Según el experto, el inconsciente humano necesita proyectos, necesita una “aventura” frente a él para sentirse vivo. Para estos músicos, el escenario no es una oficina, es su razón de ser.
“Está en nuestro ADN”: La filosofía de McCartney
La historia que contó Alex Lifeson, guitarrista de Rush, nos da la respuesta definitiva. Tras la pérdida de Neil Peart, Geddy Lee no quería saber nada de volver a tocar. Sin embargo, Paul McCartney —quien a sus 84 años sigue girando con una energía envidiable— fue muy claro con ellos: “Esto es lo que hacemos. Esto es lo que somos. Está en nuestra sangre, está en nuestro ADN”.
No se trata de ambición. Se trata de identidad. Para un músico que lleva 60 años creando, retirarse no es un premio, es un vacío existencial. Como bien dice Ringo Starr, es una urgencia vital que los mantiene funcionales y, sobre todo, felices.
La cruda realidad: El privilegio vs. la necesidad
Ahora, hay que ser realistas. No podemos comparar a una estrella de rock internacional con el ciudadano de a pie. Mientras que McCartney tiene acceso a los mejores médicos, una alimentación controlada al milímetro y comodidades que garantizan una vejez de lujo, en México y el mundo, millones de personas de la tercera edad siguen trabajando por necesidad básica. Para ellos, el retiro no es una opción porque el sueldo apenas alcanza para cubrir la renta y la despensa.
En Tantita Tinta entendemos que el rockstar que sube al escenario lo hace por pasión, mientras que el abuelito que sigue chambeando en el supermercado lo hace por supervivencia. Es una ironía pesada, pero nos recuerda que, en el fondo, esa chispa de querer seguir haciendo algo productivo es lo que nos mantiene conectados con la vida, sin importar el saldo de la cuenta bancaria.
Así que, la próxima vez que veas a una leyenda anunciando un show, antes de pedir que “ya se retire”, piénsalo dos veces: tal vez no están trabajando por dinero, sino simplemente porque, para ellos, no existe otra forma de vivir.
Fuente: Sopitas Musica