Un giro inesperado hacia el ruido y la distorsión
Para nosotros en Tantita Tinta, la evolución musical es uno de los temas que más nos apasiona seguir de cerca. Y es que, aceptémoslo, pocas cosas son tan emocionantes como ver a un artista salirse de su zona de confort. Justo eso es lo que acaba de hacer Beatrice Laus, mejor conocida en el mundo de la música como beabadoobee, quien nos sorprende con el lanzamiento de su cuarto álbum de estudio: Pylon.
Si te enamoraste de sus melódicos y refinados trabajos anteriores, prepárate para un cambiazo radical. Este nuevo LP deja un poco de lado la estética suave de su anterior entrega para abrazar sin miedo la saturación, los pedales de distorsión y la energía inconfundible del rock de los noventa. En Tantita Tinta analizamos a fondo este material que ya está dando mucho de qué hablar en la industria musical.
1. El simbolismo de las torres eléctricas y el peso de la gira
¿De dónde surge este sonido tan rabioso? La respuesta está en la carretera. El título del disco, Pylon (que se traduce como pilón o torre de transmisión eléctrica), nace de los momentos de profundo agotamiento y soledad que beabadoobee experimentó durante sus extenuantes giras mundiales. Mientras miraba por la ventana de la camioneta o el autobús, esos gigantes de acero se convirtieron en una metáfora perfecta de su realidad: estructuras frías pero que, paradójicamente, la mantenían conectada a kilómetros de distancia con sus seres queridos.
2. Una inmersión sónica en los noventa
Olvídate del bedroom pop que la vio nacer. Pylon huele a grunge, a Midwest emo y a rock alternativo de la vieja escuela. La producción del disco se armó bajo la dinámica de una banda completa tocando en vivo en la misma habitación, lo que se traduce en riffs abrasivos, guitarras cargadas de fuzz y una vibra visceral que te atrapa desde el primer segundo. La artista británica demuestra que las guitarras eléctricas siguen teniendo mucho que decir hoy en día.
3. Colaboraciones de peso pesado: Del post-hardcore al rock alternativo
Para lograr este salto sónico, bea se rodeó de la crema y nata del género. En la composición destaca la mano de Shane Moran, guitarrista de la mítica banda de post-hardcore Title Fight, quien hizo maletas desde Pensilvania hasta Londres para coescribir más de la mitad de las rolas. Pero la cosa no para ahí: el disco incluye participaciones estelares que validan esta nueva faceta pesada, como Hayley Williams de Paramore (a quien bea considera su máxima inspiración), Brendan Yates de Turnstile y nada más y nada menos que Chino Moreno de Deftones. ¡Una locura total!
4. El arte del contraste: De la dulzura a la furia
A pesar de la rudeza instrumental, la verdadera genialidad de este álbum radica en su montaña rusa emocional. El equipo de Tantita Tinta te cuenta que las canciones juegan magistralmente con los opuestos: pasajes acústicos sumamente cristalinos y voces delicadas que colisionan de golpe con paredes de distorsión y gritos catárticos. Es el reflejo perfecto de una joven madurando frente al ojo público y encontrando nuevas formas de sacar la frustración.
5. Las rolas imperdibles para entrarle al disco
Con 14 temas que exigen una escucha detallada, aquí te dejamos la guía rápida de lo que no te puedes perder:
- “Sun Has Set”: La descarga perfecta para abrir esta nueva era ruidosa, directa contra las amistades falsas.
- “Write Me A Letter”: Una balada acústica que evoluciona rápidamente hacia una tormenta sónica ensordecedora.
- “Powerlines”: Una colaboración electrizante con Brendan Yates que te vuela la cabeza.
- “Nothing To Prove”: El esperado himno generacional al lado de Hayley Williams que habla sobre la fama y el cinismo.
- “Satellite”: El cierre épico del álbum, adornado con los coros envolventes del gran Chino Moreno.
Si andas buscando música fresca, con actitud y mucha energía para poner a todo volumen en tu compu o celular mientras trabajas o te lanzas a dar la vuelta, este disco es un imperdible de la temporada. ¡Súbele al volumen sin miedo!
Fuente: Sopitas Cosas