El insólito y peligroso mito del ‘robo de penes’ que desata una ola de terror y linchamientos en África

Un mito antiguo que cobra nuevas víctimas en pleno siglo XXI

En Tantita Tinta nos tomamos muy en serio la tarea de contarte lo que pasa en el mundo, pero a veces las noticias superan por mucho cualquier guion de película de terror o comedia absurda. Imagínate caminar por la calle, recibir una simple palmada en el hombro y que, de la noche a la mañana, la cuadra entera te señale de ser un hechicero capaz de hacer desaparecer o encoger los genitales masculinos con pura magia. Suena a una broma de mal gusto, ¿verdad? Lamentablemente, para más de 80 personas en distintas regiones de África, esta pesadilla se convirtió en una trágica realidad.

De acuerdo con investigaciones recientes sobre desinformación global, entre octubre de 2025 y julio de 2026 se registró una brutal ola de violencia. En este periodo, más de 80 personas perdieron la vida tras ser acusadas falsamente de perpetrar este supuesto ‘robo de genitales’. Para nosotros en Tantita Tinta, este fenómeno es un recordatorio escalofriante de cómo las creencias populares más arraigadas, combinadas con la velocidad de internet, pueden desatar tragedias masivas.

De la superstición local al terror viral en redes sociales

Para entender este lío, hay que echar un vistazo al pasado. Este tipo de linchamientos no son precisamente nuevos en el continente africano; llevan décadas ocurriendo de manera esporádica. Hace casi treinta años, por allá de 1997 en Ghana, se reportó la muerte de al menos 12 personas bajo la misma absurda acusación. Años más tarde, en 2008, las autoridades de la República Democrática del Congo detuvieron a supuestos brujos y a hombres que aseguraban ser víctimas de esta presunta estafa mística.

El modus operandi histórico de los timadores consistía en hacer creer a la gente que sus partes íntimas se habían encogido por arte de magia, para después exigirles fuertes sumas de dinero —equivalentes a miles de pesos en extorsiones— a cambio de una supuesta cura. Las policías locales ya se habían cansado de advertir que todo era mentira, pero la paranoia colectiva suele ser más fuerte que la razón.

El verdadero peligro actual radica en la tecnología. Con la llegada de los smartphones y las plataformas digitales, el chisme y la mentira viajan más rápido que un coche en segundo piso a la hora pico. Países como Burundi, Zambia, Tanzania, Mozambique, Angola, Malawi y Kenia han visto el resurgimiento de estos rumores, avivados por videos cortos en plataformas de alta viralidad.

Mozambique y la tragedia de la desinformación digital

El panorama más crítico se ha vivido en Mozambique, nación que encabeza la dolorosa lista con el mayor número de muertes registradas durante este repunte. Tan solo en cuestión de semanas, la histeria colectiva cobró la vida de 55 personas. La dinámica de los ataques suele ser desoladora: turbas enardecidas persiguen tanto a hombres como a mujeres, graban el linchamiento para subirlo a internet, y los golpean o queman mientras les exigen que ‘devuelvan’ lo que supuestamente robaron.

Para el equipo de Tantita Tinta, este caso pone sobre la mesa un debate urgente sobre el peligro de las fake news. Ya no estamos hablando de noticias falsas sobre inversiones o elecciones, sino de historias descabelladas que cuestan vidas humanas. La falta de verificación y la facilidad con la que se comparte contenido alarmista en la red están creando un monstruo difícil de parar. ¿Hasta dónde seremos capaces de llegar por creer en lo primero que vemos en la pantalla de nuestro celular?

Fuente: Sopitas Cosas


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