Silencio forzado: El reclamo internacional tras el asesinato de siete periodistas en México

Un llamado urgente que no puede esperar más

En Tantita Tinta siempre hemos defendido que la libertad de expresión no es un lujo, sino el oxígeno de cualquier democracia. Lamentablemente, México atraviesa una de sus etapas más oscuras para quienes ejercen el periodismo. Recientemente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) alzó la voz de manera contundente para condenar el asesinato de siete periodistas en nuestro país, enviando un mensaje claro al gobierno: la situación ha llegado a un límite insostenible.

La tragedia detrás de las cifras

Detrás de cada estadística hay una historia truncada, una familia rota y una voz que ya no podrá contar lo que ocurre en los rincones de nuestro México. Lo que resulta más alarmante, y que desde nuestro equipo editorial queremos enfatizar, es que gran parte de estas víctimas ya habían levantado la mano. Habían denunciado amenazas previas ante las autoridades, y aun así, el silencio fue la única respuesta que obtuvieron.

La CIDH puso el dedo en la llaga al señalar que no se tiene conocimiento de investigaciones serias ni de medidas de protección efectivas para estos comunicadores. Es decir, el protocolo falló desde el primer aviso, dejando a los periodistas a su suerte en un entorno cada vez más hostil.

¿Qué está exigiendo la comunidad internacional?

  • Investigaciones exhaustivas: Que los crímenes no queden en el olvido, como suele suceder en el mar de carpetas de investigación estancadas.
  • Protección real: Crear mecanismos que funcionen en el mundo real, no solo en el papel, para quienes cubren temas de alto riesgo.
  • Cese a la impunidad: Romper el ciclo donde asesinar a un periodista en México parece no tener consecuencias legales.

Un impacto que nos toca a todos

Cuando un periodista es asesinado, no solo muere una persona; se apaga una ventana a la verdad. La autocensura se convierte en la única opción de sobrevivencia para quienes siguen en la chamba, y eso, a la larga, nos afecta a todos los ciudadanos que perdemos el derecho a estar informados. Para nosotros en Tantita Tinta, la urgencia de que el Estado mexicano tome cartas en el asunto es un tema de vida o muerte.

No se trata de cifras o de política; se trata de seguridad básica y de un derecho humano fundamental. La CIDH ha sido muy puntual: el gobierno debe demostrar, con acciones tangibles y no solo con comunicados, que la vida de los periodistas mexicanos importa más que los intereses que los buscan silenciar.

Estaremos atentos a cómo responde el Estado mexicano ante este llamado. Porque al final del día, una sociedad sin prensa libre es una sociedad que camina a ciegas.

Fuente: El Universal


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