El fin de la impunidad para los creadores de contenido
En Tantita Tinta siempre hemos dicho que el internet no es el “lejano oeste”, aunque a veces lo parezca. Durante años, hemos visto cómo los creadores más grandes de la red promocionaban productos como si fueran recomendaciones sinceras de un amigo, cuando en realidad había un contrato de por medio. Pues bien, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en España acaba de poner el primer freno formal a esta práctica.
Resulta que Ibai Llanos, Jordi Wild y Nachter fueron sancionados por incumplir la Ley General de Comunicación Audiovisual. ¿El motivo? Publicidad encubierta, falta de protección a menores y promoción irregular de medicamentos. Aunque las multas totales apenas suman unos 57,000 pesos mexicanos (tras descuentos), para muchos expertos esto es apenas un llamado de atención, pero un mensaje claro: el vacío legal terminó.
Las multas: ¿castigo o propina?
Si analizamos las cifras, la cosa se pone curiosa. A Ibai Llanos le impusieron una multa de unos 11,200 pesos mexicanos por no etiquetar claramente una marca de bebida en sus transmisiones de La Velada. Jordi Wild, por su parte, tuvo que desembolsar cerca de 24,500 pesos mexicanos debido a que sus eventos de lucha extrema no contaban con la restricción de edad adecuada para menores de edad en YouTube. Por último, Nachter recibió la sanción más alta, pagando alrededor de 21,100 pesos mexicanos tras admitir su error al promocionar medicamentos antigripales sin cumplir con la normativa sanitaria.
Para nosotros en Tantita Tinta, estos números parecen una “bofetada de guante blanco”. Considerando que el evento de Ibai generó ingresos superiores a los 160 millones de pesos mexicanos, estas multas no son más que un pellizco. Es preocupante, porque si la sanción es tan pequeña, podría interpretarse casi como el costo de hacer negocios: pagas tu multa y sigues promocionando lo que quieras sin mayor consecuencia.
Vigilancia tecnológica: el nuevo ojo que todo lo ve
La autoridad española ya no quiere confiar en la vigilancia manual. Recientemente, contrataron a una empresa experta en rastreo digital para monitorear Instagram, TikTok y YouTube durante todo un año. Su misión es detectar cualquier comunicación comercial que no esté debidamente identificada. Este movimiento llega después de años donde se detectó que casi el 78% de las publicaciones de los influencers no avisaban cuando se trataba de un anuncio pagado.
La comparación con la industria farmacéutica es reveladora: mientras a una farmacéutica le caen multas de casi 1.8 millones de pesos mexicanos por errores en publicidad dirigida a médicos, un influencer que le habla a millones de jóvenes paga una fracción ridícula por hacer lo mismo frente al gran público.
¿Qué sigue para los creadores?
La ley tiene dientes mucho más afilados de los que estamos viendo. En casos graves, las multas podrían alcanzar el 5% de la facturación anual de estos gigantes del internet, con un tope de hasta 15 millones de pesos mexicanos. Estamos hablando de cifras que sí harían temblar a cualquiera, incluso a los streamers más exitosos del mundo.
En Tantita Tinta estaremos muy pendientes de cómo evoluciona este tema. La transparencia no debería ser negociable cuando hay millones de seguidores (muchos de ellos menores de edad) consumiendo contenido que, a simple vista, parece orgánico pero que, en el fondo, tiene toda la estructura de una chamba bien pagada. La pregunta es: ¿aprenderán la lección o preferirán seguir pagando estas “multas de risa”?
Fuente: Espinof