La trampa digital que terminó en detención
En Tantita Tinta siempre hemos creído que el esfuerzo académico es sagrado, pero parece que para algunos, la ambición y la tecnología se convirtieron en herramientas para intentar burlar al sistema. Recientemente, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México puso el ojo en un caso que ha dado mucho de qué hablar: la detención de Edgar “N” y David “N”, dos sujetos señalados por operar un esquema de fraude en los exámenes de admisión de la UNAM.
Pero, ¿qué fue lo que hicieron exactamente? Según las investigaciones, estos individuos, quienes operaban desde una academia llamada “Más Preparación”, no se conformaban con dar “asesorías”. Se les acusa de cobrar sumas importantes para suplantar la identidad de los aspirantes y contestar, de principio a fin, el examen en línea. Básicamente, se sentaban frente a la computadora y se hacían pasar por el estudiante para asegurar su lugar en la máxima casa de estudios.
¿Cómo descubrieron el pastel?
La propia UNAM, al detectar cosas raras en sus sistemas, levantó la mano. Tras analizar las pruebas, encontraron coincidencias sospechosas en los datos de conexión de al menos nueve evaluaciones. Imagina el nivel de descaro: los registros digitales no mentían y apuntaban directamente a sedes de esta academia. En Tantita Tinta, nos queda claro que en la era digital, cualquier huella, por pequeña que sea, termina por ser rastreada.
Tras las denuncias, las autoridades no perdieron el tiempo y ejecutaron cuatro cateos simultáneos. En estos inmuebles se aseguró equipo de cómputo que, en manos de los peritos, servirá para determinar qué tan grande es este lío y si hay más personas involucradas en este negocio ilícito.
El impacto en los aspirantes
Este escándalo llegó en el momento más álgido del proceso de admisión 2026. La modalidad 100% en línea, que se implementó para facilitar el acceso, se vio manchada por estas irregularidades. La situación llegó a tal grado que la UNAM tuvo que implementar una “prueba de control” presencial para miles de aspirantes, garantizando así que quienes obtengan un lugar lo hagan por sus propios méritos y no gracias a un fraude.
Aunque el proceso de evaluación presencial ya concluyó —con la asistencia de más de 36 mil personas en sedes de ciudades como Tijuana, León y la CDMX—, el sabor amargo de la deshonestidad persiste. Para aquellos que sí se desvelaron estudiando y se esforzaron al máximo, este tipo de situaciones resultan sumamente frustrantes.
¿Qué sigue ahora?
Por ahora, Edgar “N” y David “N” ya están a disposición de la autoridad judicial. La investigación sigue su curso y, aunque debemos recordar que se presumen inocentes hasta que un juez diga lo contrario, el golpe mediático y administrativo ya está dado. La Fiscalía busca desarticular por completo la red, pues se especula que este método pudo haberse aplicado en procesos previos.
En Tantita Tinta estaremos pendientes de los resultados oficiales que se publicarán a finales de este mes. Mientras tanto, nos queda la lección de que en el mundo académico, no hay atajos que valgan la pena si terminan frente a un Ministerio Público.
Fuente: Sopitas Musica