¿El fin de una era en San Nicolás?
En Tantita Tinta siempre tenemos el ojo puesto en lo que mueve a nuestra liga, y lo que está pasando en Nuevo León tiene a todo el mundo del fútbol con la ceja levantada. Resulta que Cemex, la cementera que ha llevado las riendas de los Tigres a través de Sinergia Deportiva, está buscando darle un giro de tuerca a su administración. El objetivo: capitalizarse, y para ello, ya tienen en la mira a un viejo conocido: Apollo Global Management.
¿Quién es este fondo y por qué suena tanto?
Si el nombre te suena, no estás alucinando. Es la misma firma que hace un par de años intentó meterle a la Liga MX cerca de 25 mil millones de pesos (unos 1,250 millones de dólares). En aquel entonces, varios clubes, incluidos los mismos Tigres, Rayados y otros grandes, le dijeron que “gracias, pero no”. Ahora, la historia es otra: Cemex quiere venderle el 40% de su participación en el club felino.
¿El problema? Que Tigres no es propiedad privada de la cementera. El equipo pertenece a la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y Cemex solo es el administrador bajo un comodato que, por cierto, se renovó hace poco hasta el año 2056. Meter a un tercero en la ecuación sin el permiso de la Universidad sería, básicamente, meterse en un lío monumental.
El nuevo plan de Cemex y el factor estadio
Fuentes cercanas al equipo aseguran que Jaime Muguiro Domínguez, el nuevo CEO de Cemex, tiene la intención clara de optimizar recursos. Al parecer, la llave del dinero se ha cerrado un poco para Sinergia Deportiva, y la venta de ese 40% busca aire fresco para las arcas. Pero, ¿cuál es la joya de la corona? El proyecto del nuevo estadio. Con el coloso nuevo en puerta, el valor del club —o su EBITDA, para los que le saben a las finanzas— se va al cielo. Es el ancla perfecta para cualquier inversionista que quiera entrarle al negocio del fútbol regio.
¿Hay un plan B?
Si la UANL decide que no quiere saber nada de fondos extranjeros, Cemex tiene otra carta sobre la mesa: vender de plano el 100% de los derechos de administración. Y aquí es donde la cosa se pone interesante, porque pretendientes no faltan:
- Grupo Modelo: A través de la marca Corona, quienes ya tienen presencia en el equipo.
- Banca poderosa: Se habla de instituciones como BBVA o Banorte, listas para tomar el toro por los cuernos.
Lo cierto es que, para que cualquier movimiento ocurra, el Consejo Universitario y la Junta de Gobierno de la UANL tienen la última palabra. Para nosotros en Tantita Tinta, está claro que los próximos meses serán de puro drama administrativo. Lo único que la afición quiere es que el equipo siga compitiendo por campeonatos, tal como nos acostumbraron en la era dorada entre 2010 y 2023.
¿Será que veremos una nueva administración en el Estadio Universitario? Solo el tiempo lo dirá, pero lo que sí es seguro es que el futuro de los Tigres está en una encrucijada financiera muy seria.
Fuente: Mediotiempo