¿Qué está pasando en los pasillos de la FIFA?
Si pensabas que el futbol solo se trataba de lo que pasa en la cancha, piénsalo dos veces. En Tantita Tinta hemos seguido de cerca el último escándalo que tiene a Gianni Infantino, el mandamás de la FIFA, en el ojo del huracán. Y es que el organismo internacional se vio obligado a echarse para atrás tras intentar vender una parte del pastel: nada menos que un porcentaje del Mundial y otros torneos oficiales a la iniciativa privada. ¿El resultado? Un alboroto de proporciones épicas.
La propuesta, que se cocinó a puerta cerrada, no cayó nada bien. De hecho, la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales (FIFPRO) levantó la mano y no precisamente para aplaudir. Para ellos, este movimiento no es solo una estrategia comercial, sino un grave abuso de poder. Imaginen lo que significa comercializar un torneo construido por décadas de esfuerzo de miles de jugadores sin siquiera consultar a los involucrados.
El escrutinio no es un ataque, es nuestro derecho
Lo que más ruido hace —y que aquí en Tantita Tinta nos parece, cuanto menos, curioso— es la actitud de la FIFA. Tras las críticas, el organismo lanzó un ultimátum advirtiendo que no toleraría “ataques a su integridad”. ¿La respuesta de FIFPRO? Un golpe sobre la mesa: el escrutinio a la gobernanza del futbol no es un ataque, es un deber. Y tienen toda la razón; cuestionar cómo se maneja el deporte más popular del planeta no es un crimen, es una responsabilidad.
La idea de que solo el Consejo de la FIFA —que fue el primero en ser ignorado en este plan— pueda auditarse a sí mismo suena a chiste malo. Como bien señala el gremio de jugadores, se necesita transparencia real y, sobre todo, que quienes sudan la camiseta tengan voz y voto en las decisiones que los afectan directamente.
Las exigencias que podrían cambiar el juego
FIFPRO no se quedó solo en la queja. En un documento formal, lanzaron cuatro exigencias que buscan ponerle un freno a la toma de decisiones unilaterales de Infantino y su equipo:
- Diálogo Real: Quieren que la Plataforma de Diálogo Social Global sea una pieza estructural y permanente, no un adorno que se ignora cuando conviene.
- Acuerdos Vinculantes: Exigen compromisos legales cuando se toquen temas como el calendario de partidos o la ampliación de competiciones (que impactan directamente en la carga física de los jugadores).
- Derecho a Voto: Que los grupos de interés y los representantes de los futbolistas tengan un asiento y voto real en el Consejo de la FIFA.
- Reformas de Fondo: Cambios estructurales que impidan que cualquier individuo, por más poder que tenga, pueda cambiar las reglas del juego a su antojo.
Para que se den una idea de la magnitud, estamos hablando de un negocio que mueve miles de millones. Si consideramos que la FIFA ha manejado presupuestos que superan los cientos de miles de millones de pesos mexicanos, cualquier movimiento de esta magnitud afecta a toda la cadena del deporte. Es un drama que, lejos de terminar, apenas comienza.
En Tantita Tinta seguiremos pendientes de este lío. ¿Logrará Infantino mantener el control o veremos una sacudida histórica en el futbol mundial? Ya veremos, pero lo que es un hecho es que la confianza está en mínimos históricos.
Fuente: Sopitas Deporte