La pesadilla de la táctica fija: ¿Qué le pasa a Monterrey?
Si algo nos ha enseñado la Liga MX, es que en el futbol no hay enemigo pequeño, y menos si ese enemigo tiene un rayo en el escudo. En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de analizar lo que fue el duelo en el Estadio Victoria, donde el Necaxa no tuvo piedad y le cortó las alas al Monterrey, quitándole el invicto en un partido que, siendo honestos, tuvo de todo: tarjetas rojas, polémicas y un dolor de cabeza crónico para los de la Sultana del Norte.
Un arranque para el olvido y la roja que cambió todo
El partido apenas empezaba a calentar motores cuando al minuto 18, Stefan Medina cometió una falta sobre Julián Carranza en los linderos del área. Tras revisar la jugada en el VAR, el árbitro no tuvo miramientos y mandó al colombiano a las regaderas antes de tiempo. Jugar más de 70 minutos con un hombre menos en esta liga es, prácticamente, pedir a gritos que te compliquen la existencia.
Aunque el Monterrey intentó ajustar con el ingreso de Orbelín Pineda por el ‘Tecatito’ Corona, el planteamiento de Matías Almeyda se vino abajo al 56’. Fue ahí donde el Necaxa capitalizó la superioridad numérica: un tiro de esquina —la famosa táctica fija que trae de un ala a Rayados— terminó con Julián Carranza cerrando la pinza en el segundo poste para poner el 1-0.
Rayados empató, pero no le alcanzó
Cuando parecía que el panorama se oscurecía para los visitantes, apareció una luz de esperanza. Al 67’, un penal a favor del Monterrey fue convertido con maestría por Lucas Ocampos, quien desde los once pasos puso el 1-1. Por un momento, el orgullo regiomontano parecía suficiente para rescatar al menos un punto del suelo hidrocálido.
Sin embargo, el futbol tiene memoria y los errores se pagan caro. Cuando el cronómetro marcaba el 91’, ya en la recta final, una nueva desatención defensiva en un balón parado permitió que Juan Valencia rematara a placer para sellar el 2-1 definitivo. ¡Un balde de agua fría para los regios!
El dato que preocupa en la Sultana
Para nosotros en Tantita Tinta, lo más preocupante no es la derrota en sí, sino la constante. En apenas dos jornadas, el Monterrey ha recibido tres goles a balón parado. Si quieren pelear el título, Matías Almeyda va a tener que ponerse a trabajar horas extra en la chamba defensiva, porque si siguen regalando metros en las jugadas a balón detenido, el torneo se les puede volver un vía crucis.
Por ahora, Necaxa celebra una victoria que sabe a gloria, mientras que en Monterrey el drama está a tope. ¿Lograrán ajustar la defensa o este será el talón de Aquiles que los deje fuera de la pelea? Estaremos muy atentos a lo que pase la siguiente jornada.
Fuente: Mediotiempo