Un clásico indispensable que debes redescubrir
Para nosotros en Tantita Tinta, hablar del cine de oro mexicano no solo es recordar los dramones de vecindad o los charros cantores; también es sumergirnos en esas producciones valientes que rompieron el molde. En 1953, el director Benito Alazraki se aventuró a filmar un proyecto que cambiaría para siempre la historia del séptimo arte en nuestro país: Raíces. Esta obra no solo puso en alto el nombre de México a nivel internacional, sino que se alzó con el codiciado Premio de la Crítica Internacional en el Festival de Cannes y un Ariel por Mejor Dirección. ¡Casi nada!
Aunque el éxito no era ajeno a Alazraki —quien previamente había metido las manos en joyas como Enamorada (1946), dirigida por el mismísimo Emilio “Indio” Fernández y protagonizada por Pedro Armendáriz y María Félix—, lo que logró con Raíces fue trascender la simple pantalla grande para convertirse en un documento antropológico y cultural invaluable.
De la literatura a la pantalla: El legado de Francisco Rojas González
¿De dónde salió esta genialidad? La película toma como base los conmovedores cuentos del libro El diosero, escrito por Francisco Rojas González en 1952 y publicado por el Fondo de Cultura Económica. Rojas González no era cualquier autor; era un etnólogo y escritor apasionado por entender las entrañas de la identidad mexicana a través de la diversidad de nuestros pueblos originarios.
Su visión no buscaba el melodrama barato ni la lágrima fácil, sino retratar con dignidad, respeto y una profunda investigación antropológica las realidades de las comunidades indígenas. De hecho, el autor también nos regaló obras maestras como La negra Angustias, novela que le valió el Premio Nacional de Literatura en 1944 y que nos presentó a una de las primeras protagonistas femeninas en la narrativa de la Revolución.
Una antología de cuatro historias memorables
Estructurada como una antología dividida en cuatro relatos, Raíces contó con un dream team en los libretos: el cineasta español Carlos Velo, el yucateco nominado al Oscar Manuel Barbachano Ponce, la académica feminista María Elena Lazo, Jomí García Ascot y el poeta Fernando Espejo, además del propio Alazraki.
- Las vacas: Basado en el cuento homónimo, nos sitúa en el árido Valle del Mezquital durante una sequía brutal, donde una pareja indígena toma una decisión desgarradora para proteger a su bebé.
- Nuestra señora: Una sátira y choque de realidades donde una académica estadounidense viaja a México para estudiar a una comunidad indígena y publicar un libro despectivo, enfrentándose después a las consecuencias de su clasismo.
- El tuerto: Ambientado en la península de Yucatán, sigue los desesperados esfuerzos de una madre y su hijo por curar un padecimiento ocular en medio de la marginación.
- La potranca: Una historia sumamente ingeniosa sobre un extranjero europeo que intenta comprar a la hija de un indígena con la delirante promesa de “mejorar la raza”. Spoiler: el padre resulta ser mucho más astuto que el visitante.
Una joya independiente y musicalizada por leyendas
El impacto de Raíces radica en haber sido pionera absoluta del cine indigenista e independiente en México. Retratar a las comunidades en contextos contemporáneos, alejados del paternalismo y con una mirada frontal, fue un parteaguas.
Por si fuera poco, el apartado sonoro es una locura melómana. La música del prólogo incluye piezas seleccionadas de Silvestre Revueltas, mientras que en los relatos participaron monstruos de la composición como Guillermo Noriega, Rodolfo Halffter, Blas Galindo y Pablo L. Moncayo. ¿Lo mejor de todo? Puedes lanzarte a buscarla en YouTube para verla completita este fin de semana desde la comodidad de tu compu o celular.
Fuente: Sopitas Cine y TV