¿Qué esconden? Los vacíos patrimoniales que preocupan en la carrera por las gubernaturas

La transparencia bajo la lupa: El dilema de los aspirantes de la 4T

En Tantita Tinta siempre hemos creído que la confianza no se pide, se construye a base de datos abiertos y cuentas claras. Sin embargo, cuando se trata de la carrera electoral por las gubernaturas, parece que algunos aspirantes todavía tienen sus propias reglas para definir qué es eso de la ‘transparencia’.

Recientemente, nos dimos a la tarea de revisar el panorama de los 111 funcionarios que buscan una candidatura dentro de las filas de la 4T. El resultado nos dejó, por decir lo menos, con la ceja levantada: tres de cada diez aspirantes han dejado lagunas importantes al declarar sus bienes y su patrimonio. En un país donde la exigencia ciudadana por la honestidad es cada vez más alta, estos silencios hacen ruido.

¿Qué significa exactamente ‘dejar vacíos’?

Cuando hablamos de omisiones en las declaraciones patrimoniales, no nos referimos a un simple error de dedo al llenar un formulario en la computadora. Hablamos de información que, simplemente, no es verificable. Ya sea que omitieron detallar el valor real de sus propiedades, ocultaron el origen de sus ingresos o simplemente prefirieron dejar en blanco casillas que son fundamentales para entender cómo han construido su riqueza a lo largo de su chamba en el servicio público.

Para nosotros en Tantita Tinta, la rendición de cuentas no es opcional. Es el piso mínimo para quien aspira a administrar los recursos públicos de un estado. Si un funcionario no puede —o no quiere— explicar con transparencia qué tiene y cómo lo consiguió, ¿qué garantía tenemos los ciudadanos de que sabrá cuidar el dinero de todos?

La importancia de la 3de3

El formato de la ‘3de3’ (declaración patrimonial, de intereses y fiscal) nació justamente para evitar estos líos. La lógica es sencilla: si quieres gobernar, debes demostrar que tus finanzas están en orden y que no hay conflictos de interés que puedan nublar tus decisiones. Cuando casi el 30% de los aspirantes decide saltarse este paso o entregar información parcial, el mensaje que envían a la ciudadanía es, lamentablemente, de desconfianza.

  • Falta de claridad: Muchos reportan bienes, pero no su valor real o comercial.
  • Inconsistencias: Ingresos que no coinciden con los niveles de vida reportados.
  • El reto digital: Plataformas que, aunque modernas, siguen siendo esquivadas por falta de voluntad política.

¿Qué sigue para los votantes?

La democracia mexicana está en una etapa donde la digitalización y el acceso a la información deberían facilitar que sepamos exactamente a quién le estamos dando nuestro voto. El hecho de que 111 personajes estén en la fila para buscar una gubernatura es una muestra de la vitalidad política del país, pero también subraya una necesidad urgente: queremos candidatos que no tengan nada que esconder.

El equipo de Tantita Tinta seguirá monitoreando estos movimientos. No se trata solo de números o de cuánto dinero declararon (o dejaron de declarar), sino de la ética detrás del proceso. Como ciudadanos, tenemos el derecho a exigir que las declaraciones no sean un trámite burocrático más, sino una herramienta real de combate a la corrupción.

¿Tú qué opinas? ¿Crees que debería haber sanciones más severas para quienes presentan declaraciones incompletas? La conversación está abierta y, como siempre, aquí estaremos para contarte la verdad sin filtros.

Fuente: El Universal


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