¿La verdad histórica o ganas de armar el drama?
El internet nunca olvida y, sobre todo, nunca perdona. En el equipo de Tantita Tinta nos pusimos a analizar el reciente revuelo digital que armó el conocido creador de contenido Diego Ruzzarin, quien decidió meterse en terrenos pantanosos al revivir uno de los episodios más oscuros y trágicos de la historia moderna: los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
A través de un video en TikTok que rápidamente se volvió viral —y no precisamente por recibir aplausos—, Ruzzarin soltó una serie de afirmaciones que dejaron a más de uno con la boca abierta. Según su perspectiva, existen detalles «muy extraños» relacionados con las famosas cajas negras de los aviones, el destino del vuelo 93 y hasta con los pasaportes de los terroristas. Sin embargo, los usuarios de las redes sociales no tardaron ni tantito en salir a echarle montón con datos duros y registros oficiales en la mano.
¿Qué fue exactamente lo que dijo el influencer?
Para no hacértela larga, el discurso de Ruzzarin se centró en sembrar dudas sobre la versión oficial de los hechos. El creador aseguró que aquel fatídico 11 de septiembre fue «la única vez en toda la historia» en que se perdieron las cuatro cajas negras de los aviones involucrados. Con un tono de misterio, señaló en su computadora o celular —como muchos lo vieron desde sus dispositivos— que estos aparatos están diseñados para ser prácticamente indestructibles, por lo que resultaba sumamente sospechoso su misteriosa desaparición.
Pero la cosa no paró ahí. Respecto al vuelo 93, que se estrelló en un campo en Shanksville, Pensilvania, Ruzzarin afirmó sin pelos en la lengua que fue el único vuelo documentado que «no dejó ningún vestigio» y que «no sobró ni una partícula del avión». Sin embargo, para rematar su teoría de conspiración con broche de oro, soltó el dato que desató la furia digital: a pesar de la supuesta desaparición total de la aeronave, milagrosamente se encontraron intactos cuatro pasaportes de los secuestradores. «Muy extraño, si me preguntas», concluyó el influencer, dejando entrever que la probabilidad de que todo eso pasara el mismo día «no es cero».
La banda de internet lo baja de su nube
Como era de esperarse, la comunidad digital no se quedó callada. Las reacciones en la sección de comentarios no tardaron en llover, tachando al ponente de desinformar por el simple gusto del clickbait. Internautas con ganas de poner orden le recordaron que los datos oficiales existen por algo y que no se vale pescar en río revuelto para ganar vistas a costillas de una tragedia mundial que marcó a toda una generación.
- @aleboslo comentó tajante: “Mentiras. Las de las Torres Gemelas imposible, las demás sí se encontraron. El puro gusto del clickbait nos está haciendo estúpidos”.
- @LuisPolancbrnt aportó contexto: “Sí se encontraron cajas negras, la del United 93 se encontró. Y sí quedaron partes del avión, incluso la libreta de una de las sobrecargos se exhibe en el museo”.
¿Qué dicen los registros reales? Para que no te cuenten cuentos
Para nosotros en Tantita Tinta la verdad es primero, así que nos dimos a la tarea de revisar qué pasó realmente según los informes oficiales de las instituciones involucradas. Lejos de la narrativa del video viral, la realidad es muy distinta:
Primero, la afirmación de que «ninguna caja negra apareció» es totalmente falsa. De los ocho grabadores que portaban los cuatro aviones, seis fueron recuperados con éxito. Las únicas dos que se perdieron para siempre fueron las de los vuelos que impactaron contra las Torres Gemelas (American Airlines 11 y United Airlines 175), debido a la brutal magnitud del colapso.
Por otro lado, las dos cajas negras del vuelo 93 sí fueron halladas en el lugar del impacto gracias al trabajo del National Park Service. El grabador de datos fue localizado a unos 4.5 metros de profundidad (unos 15 pies), mientras que el grabador de voz de cabina apareció al día siguiente a casi 7.6 metros (25 pies). Ambos dispositivos fueron clave para la investigación oficial.
En cuanto a la supuesta desaparición absoluta de la aeronave en Pensilvania, aunque el impacto provocó una fragmentación extrema, los peritos recuperaron motores, equipaje, efectos personales y restos humanos. De hecho, hoy en día el museo del Smithsonian conserva fragmentos de aquel trágico vuelo.
Finalmente, el mito de los pasaportes también se cae por su propio peso. La Comisión del 11-S documentó que los documentos de los atacantes no aparecieron mágicamente juntos en el cráter del vuelo 93. Dos se recuperaron en Shanksville, uno más fue localizado cerca del World Trade Center antes de que las torres cayeran, y el cuarto estaba en una maleta que ni siquiera logró abordar el avión que terminaría siendo secuestrado.
Al final del día, este episodio nos deja una clara lección: en la era de la información, el chisme y el misterio venden muy caro, pero la realidad histórica siempre termina por salir a flote, nos guste o no.
Fuente: Milenio