La basura espacial ya llegó a la Luna: ¿Estamos en peligro?
Si de algo pecamos como especie es de dejar nuestra basura tirada por todos lados. Primero fue la Tierra, luego la órbita de nuestro planeta y, al parecer, ahora el turno le toca a la Luna. En Tantita Tinta nos pusimos a analizar la situación: un cohete de SpaceX, que lleva cerca de un año y medio a la deriva, tiene una cita inevitable con la superficie lunar este próximo 5 de agosto.
El protagonista de este drama espacial es la etapa superior de un cohete Falcon 9, lanzado en enero de 2025. Tras cumplir su misión de poner en órbita módulos lunares como el Blue Ghost 1, el cohete se quedó sin combustible para regresar a casa o mantenerse en una órbita estable. ¿El resultado? La gravedad hizo de las suyas y lo puso en rumbo directo hacia un choque masivo.
¿Qué pasará cuando ocurra el impacto?
Estamos hablando de un ‘proyectil’ de cuatro toneladas que viaja a unos 8,700 kilómetros por hora. Al no haber atmósfera en la Luna que lo frene o lo desintegre, el impacto será brutal. Los cálculos sugieren que la explosión equivaldrá a unas tres toneladas de TNT, dejando un cráter de aproximadamente 27 metros de diámetro y unos 5 metros de profundidad. Nada despreciable para nuestro satélite natural.
El impacto está previsto para las 12:34 am (hora del centro de México) de este miércoles. Aunque no será visible a simple vista, quienes tengan un telescopio de buena calidad podrían alcanzar a distinguir los restos durante unos minutos después del evento.
Un problema que va más allá del choque
Para nosotros en Tantita Tinta, el verdadero lío no es que un cohete choque, sino lo que esto implica para el futuro de la exploración espacial. Este es el segundo accidente de este tipo (el primero ocurrió en 2022 con un cohete chino), y las alarmas empiezan a encenderse. ¿Por qué? Porque la humanidad tiene planes serios de poner bases lunares permanentes a través del programa Artemis.
Benjamin Fernando, investigador del Laboratorio Nacional de Los Álamos, lo pone muy claro: “Estos sucesos van a ocurrir cada vez con más frecuencia”. Y es que no solo hablamos del riesgo de recibir un impacto directo, sino de los problemas indirectos, como las nubes de polvo y escombros que podrían interferir con la tecnología de las naves en órbita o incluso cegar a los astronautas con destellos de luz inesperados.
¿Qué sigue después del impacto?
Aunque SpaceX no ha dicho ni pío sobre el asunto, la comunidad científica ve esto como una oportunidad. Bill Gray, el genio detrás del Project Pluto y quien predijo este impacto mucho antes que las agencias, señala que este evento servirá para probar sistemas de localización y entender mejor cómo se comporta el suelo lunar ante impactos de este calibre.
Lo que queda claro es que la carrera espacial ya no es solo cuestión de lanzar cohetes; ahora también implica gestionar los riesgos de nuestra propia basura. La seguridad de las futuras bases lunares pende, literalmente, de un hilo (o de una buena trayectoria).
Fuente: WIRED en Español