¿Qué rayos es un hipocorístico y por qué lo usas a diario?
Seguro que la primera vez que leíste la palabra hipocorístico, te imaginaste alguna criatura fantástica o un término médico de esos que dan miedo. No te culpamos; en Tantita Tinta también nos fuimos con la finta. Pero, aunque el nombre suene elegante y complicado, es algo que todos usamos en la chamba, con los compas y en la comida familiar.
En pocas palabras, los hipocorísticos son esas formas cariñosas, acortadas o modificadas de llamar a alguien. Son apodos, sí, pero sin esa vibra pesada o burlesca; son el nombre con el que le das confianza a tus cercanos. Desde la clásica Chela para Graciela hasta el Lola para Dolores, nuestra cultura está llena de estos sobrenombres que, a veces, terminan siendo más famosos que el nombre real.
La teoría detrás de Pepe y Paco
Ahora, entremos al terreno de lo curioso. ¿Por qué José es Pepe y Francisco es Paco? Aquí es donde la cosa se pone interesante. A diferencia de otros casos donde simplemente cortamos el nombre, aquí hay toda una historia religiosa que parece sacada de un archivo secreto.
- José = Pepe: La leyenda cuenta que las siglas P.P. provienen del latín Pater Putativus (Padre Putativo). Como a San José se le conocía como el padre adoptivo de Jesús (Sanctus Josefus Pater Putativo Christi), la gente empezó a acortar el título a esas dos letras. Con el tiempo, Pe Pe se transformó en el nombre que hoy todos conocemos.
- Francisco = Paco: Siguiendo esta misma línea de lógica eclesiástica, a San Francisco de Asís se le denominaba Pater Comunitatis, o sea, el “Padre de la Comunidad”. Si juntas las primeras sílabas de ambos términos, ¡sorpresa!, obtienes Pa-Co.
Es fascinante cómo la tradición ha permeado hasta nuestra forma de hablar hoy en día en México, donde el apodo a veces pesa más que el acta de nacimiento.
¿Cuántos hay en la CDMX?
En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de revisar qué dicen los números oficiales. Según datos del Registro Civil de la Ciudad de México, los nombres tradicionales siguen teniendo un imán increíble. Tan solo en 2022, se registraron 835 personas bajo el nombre de José, sin contar todas sus variantes modernas como Joshua o Joseph. Por su parte, el nombre de Francisco sigue firme con 240 registros en el mismo periodo.
Esto nos demuestra que, por más que la modernidad nos traiga nuevos nombres, la herencia de los apodos como Pepe o Paco se mantiene más viva que nunca. ¿Y tú, tienes algún apodo que te guste o prefieres que te digan por tu nombre completo? La neta, es un tema que da para mucho drama (del bueno) en las reuniones familiares.
Fuente: Sopitas Cosas