¿Qué pasó con nuestra nota crediticia?
En Tantita Tinta sabemos que, cuando las agencias calificadoras mueven sus piezas, a todos nos da un poco de nervios. Recientemente, la agencia Moody’s Ratings anunció que rebajó la calificación crediticia de México de Baa2 a Baa3. ¿La buena noticia dentro del caos? Cambiaron la perspectiva de ‘negativa’ a ‘estable’. ¿La mala? Estamos peligrosamente cerca de lo que los expertos llaman ‘bono basura’.
¿Por qué este ajuste y qué significa realmente?
La respuesta corta es: debilitamiento de la solidez fiscal. Según Moody’s, el gasto público se ha vuelto muy rígido, la recaudación de impuestos no es suficiente y, para colmo, seguimos inyectándole una lana impresionante a Petróleos Mexicanos (Pemex), lo cual limita la capacidad del gobierno para maniobrar ante un crecimiento económico que, seamos sinceros, no termina de despegar.
Para que te des una idea de lo que esto implica en la vida real, platicamos sobre el riesgo de perder el grado de inversión. Si eso llegara a pasar, el costo del dinero subiría para todos: desde el gobierno, hasta las empresas y, por supuesto, para ti y para mí cuando pedimos un crédito personal o hipotecario.
Los números detrás del drama
Para entender la magnitud, el gobierno invirtió aproximadamente 700 mil millones de pesos (1,9% del PIB) en Pemex solo en 2025, y tiene presupuestados otros 280 mil millones de pesos para 2026. Este esfuerzo constante por sostener a la petrolera ha dejado la deuda pública en niveles que preocupan a los mercados: alcanzamos un 49,3% del PIB en 2025, un salto considerable respecto al 39,8% que teníamos en 2023.
La agencia prevé que, si no hay cambios drásticos, la relación deuda/PIB podría escalar hasta el 55% para 2028. Además, el costo financiero de la deuda ahora representa el 17% de los ingresos totales, una cifra que ya supera los niveles que veíamos antes de la pandemia.
¿Y ahora qué sigue?
Aunque la Secretaría de Hacienda salió a decir que todavía mantenemos el grado de inversión, la realidad es que el margen de maniobra es cada vez más estrecho. La combinación de una economía con crecimiento moderado (esperamos un crecimiento cercano al 2%), alta informalidad, temas de seguridad y retos de infraestructura, hacen que el panorama sea complejo.
Para nosotros en Tantita Tinta, este es un recordatorio de que la disciplina financiera no es solo un tema de oficinas en Santa Fe, sino algo que termina dictando qué tan caro nos cuesta la vida diaria. Estaremos al pendiente de cómo reacciona el mercado y qué nuevas estrategias propone Hacienda para corregir el rumbo antes de que la situación se complique más.
Fuente: Bloomberg