Un renacimiento en el corazón del Centro Histórico
Si eres de los que siempre ha sentido que al Museo Nacional de Arte (MUNAL) le faltaba esa pieza clave del rompecabezas, tenemos excelentes noticias. Después de siete años de silencio en sus salas principales, la colección de arte mexicano del siglo XX ha vuelto a la vida. En Tantita Tinta nos lanzamos a investigar qué hay de nuevo y la respuesta es: prácticamente todo. No se trata solo de “limpiar el polvo”, sino de una reconfiguración total que promete cambiar tu forma de entender cómo nos vimos a nosotros mismos entre 1890 y 1950.
¿Qué es “Arte y visualidad en el México Moderno”?
Más allá de colgar cuadros en la pared, esta nueva exposición permanente es un esfuerzo por resignificar nuestra historia. La curaduría ha tomado un giro fresco, integrando no solo las pinturas y esculturas que ya nos sabemos de memoria, sino también fotografía, cine y material gráfico que ayuda a completar el panorama. La idea es clara: el arte moderno mexicano no fue un evento aislado, sino un diálogo constante con la tecnología y los cambios sociales de la época.
En el recorrido te encontrarás con nombres que son pilares de nuestra cultura: desde Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, hasta la mirada incisiva de Lola Álvarez Bravo y la genialidad de María Izquierdo. Para nosotros en Tantita Tinta, lo más emocionante es ver cómo el museo logró integrar piezas que habían estado guardadas bajo llave, algunas incluso inéditas, que nos dan una visión mucho más humana y menos acartonada de los artistas que forjaron nuestra identidad.
Un viaje por la historia de México
La exposición está organizada en ejes temáticos que hacen que el recorrido se sienta como una clase de historia, pero mucho más divertida. Desde el impacto de la Revolución Mexicana en la formación artística, hasta la fascinación por la “ciudad moderna” y el desencanto que trajo el progreso acelerado. Es fascinante ver cómo los artistas de hace 100 años ya se estaban haciendo preguntas que, a decir verdad, nos seguimos cuestionando hoy en día.
- Continuidades y rupturas: El puente entre el siglo XIX y la llegada de la modernidad.
- Comunidades originarias: La revalorización de lo nuestro frente a la mirada extranjera.
- Paisaje y geografía: Cómo se pintó México antes de que el asfalto dominara todo.
- Desencantos modernos: La parte crítica sobre las contradicciones de nuestro desarrollo.
¿Vale la pena la vuelta?
La respuesta corta es sí. Ya sea que seas un experto en historia del arte o alguien que simplemente busca un plan cultural para el fin de semana, esta reapertura es un imperdible. El edificio por sí mismo, ubicado en la calle de Tacuba 8, es una joya arquitectónica que siempre vale la pena visitar.
Información que cura (y sirve para la salida):
- Horarios: De martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.
- Costo: La entrada general es de 95 pesos.
- ¿Quiénes no pagan?: Estudiantes, maestros, personas con discapacidad, adultos mayores con credencial vigente y menores de 13 años entran gratis. Además, ¡los domingos la entrada es libre para todos!
El equipo de Tantita Tinta te recomienda ir con tiempo, llevar zapatos cómodos y, si puedes, dejar el celular un ratito guardado para disfrutar la experiencia al máximo. Es un pedazo de nuestra historia que, después de siete años, finalmente se siente completa otra vez.
Fuente: Sopitas Cosas