Perderse en las nubes: El mágico laberinto inglés que esconde el Ajusco

Un escape medieval a solo unos minutos de la ciudad

Si sientes que la rutina en la CDMX te está consumiendo y necesitas un respiro que no implique horas en un avión, tenemos una joya que te hará sentir en otro continente. En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de investigar ese rincón que parece sacado de una película de época, escondido entre los pinos y la niebla del Ajusco: el famoso Laberinto del Ajusco.

No se trata de un simple jardín; es una estructura viva que parece salida de un cuento medieval, donde la geometría y la naturaleza se dan un abrazo. Ubicado en la alcaldía de Tlalpan, este sitio es la prueba de que el caos de la ciudad se puede transformar en una experiencia surrealista con solo subir un poco de altitud.

¿Qué te espera entre los muros verdes?

Prepárate para poner a prueba tu sentido de la orientación, porque este laberinto no es un juego de niños. Con muros que superan los dos metros de altura, el reto es real. Perderse aquí puede tomarte poco más de 50 minutos si te dejas engañar por los caminos mentirosos y los pasillos angostos que parecen no tener fin. Como dicen por ahí, a veces hay que perderse para encontrarse, y aquí, el dicho cobra todo el sentido.

Historia de una obsesión europea

Este oasis no nació de la nada. Fue en 1999 cuando el historiador Ignacio Figueroa decidió materializar su propia versión de las campiñas inglesas tras quedar fascinado por el Castillo Hever en el Reino Unido —el hogar de Ana Bolena—. Figueroa aprovechó el suelo volcánico y nutritivo de Tlalpan, resultado de la antigua erupción del Xitle, para cultivar las especies vegetales que hoy forman este muro natural.

Lo que comenzó como un proyecto personal, hoy es un espacio abierto al público donde el mismo dueño suele pasearse. Es una casona que funciona como museo, llena de antigüedades, banderas y ajedreces que te transportan directo al medievo. Para nosotros en Tantita Tinta, lo mejor es esa mezcla de arquitectura aristocrática europea con el ecosistema salvaje del bosque mexicano.

Tips para tu visita

  • Gastronomía de montaña: Si el clima se pone fresco, su restaurante campestre es el refugio ideal. Tienen pizzas al horno y cortes de carne que saben mucho mejor después de una caminata intensa.
  • Museo íntimo: No olvides explorar las salas de la casona; cada objeto tiene una historia que contar.
  • Plan de aventura: Si quieres alargar la experiencia, puedes acampar en el predio por solo $250 MXN la noche.

Información práctica

Si ya te animaste a ir, aquí tienes los detalles para que no haya pierde:

  • Ubicación: Camino Viejo al Maninal No. 13, a la altura del kilómetro 15 de la carretera Picacho-Ajusco.
  • Costo de entrada: $100 MXN adultos y $50 MXN niños menores de 12 años.
  • Horarios: De lunes a domingo, de 9:30 AM a 7:00 PM.

Te recomendamos revisar sus redes sociales antes de salir para cualquier actualización. ¡Es el plan perfecto para desconectarse de la chamba y reconectar con la naturaleza!

Fuente: Sopitas Cosas


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