Un luto que nos cala hondo: México pierde a otra voz crítica
La noticia nos despertó con un nudo en la garganta. El asesinato de Francisco Alejandro Leyva Aguilar, ocurrido el pasado miércoles en San Pablo Etla, Oaxaca, no es solo una cifra más en la estadística; es un recordatorio brutal de la fragilidad en la que viven nuestros colegas que, día con día, salen a buscar la verdad. En Tantita Tinta, nos unimos a la indignación nacional ante un suceso que cimbra, una vez más, al gremio periodístico en México.
¿Qué sucedió exactamente?
El reporte es desgarrador: Alejandro Leyva, reconocido por su pluma afilada y su cobertura política en Oaxaca, fue atacado a plena luz del día. Mientras desayunaba cerca de su casa, dos sujetos a bordo de una motocicleta le arrebataron la vida. Un hecho que no solo es un crimen contra una persona, sino un ataque directo al derecho de todos nosotros a estar informados.
La postura de la ONU y el llamado urgente
La Oficina en México del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos no se quedó callada. A través de un posicionamiento contundente, la organización condenó este acto y puso sobre la mesa un dato aterrador: en lo que va de este 2026, ya son seis los periodistas asesinados en nuestro país.
Para nosotros, en Tantita Tinta, resulta vital subrayar lo que la ONU exigió a las autoridades mexicanas: no basta con lamentar el hecho. Se requiere:
- Prevención real: Fortalecer las medidas de protección para aquellos comunicadores que ya han reportado antecedentes de riesgo.
- Acciones eficaces: Dejar de lado la burocracia y garantizar que los mecanismos de seguridad funcionen cuando más se necesitan.
- Investigación imparcial: La reciente atracción del caso por parte de la Fiscalía General de la República (FGR) es un paso necesario, pero los ojos de la sociedad civil estarán puestos en que se llegue al fondo del asunto sin excusas.
Un gremio bajo fuego
Alejandro Leyva no era un desconocido para las autoridades; él ya había alzado la voz sobre las amenazas que recibía. Su trabajo como periodista crítico lo puso en la mira, y pese a ello, la protección falló. Ante este vacío, diversas organizaciones de la sociedad civil, incluyendo colectivos de derechos humanos, han alzado la voz para exigir que la Fiscalía estatal y federal realicen una investigación exhaustiva, dejando claro que su labor periodística debe ser el eje central de las líneas de investigación.
El costo de informar
Cuando un periodista es silenciado, perdemos todos. La libertad de expresión no es un privilegio de unos cuantos, es la columna vertebral de nuestra democracia. Este trágico evento nos obliga a preguntarnos qué tipo de entorno estamos construyendo para quienes tienen la responsabilidad de cuestionar al poder. En Tantita Tinta reiteramos nuestra solidaridad absoluta con la familia de Alejandro, con sus colegas oaxaqueños y con cada reportero que hoy, con miedo, sigue cubriendo la nota.
No podemos permitir que el miedo se convierta en la nueva normalidad. La justicia para Alejandro Leyva no debe ser una promesa de escritorio, sino una realidad palpable que siente un precedente. Seguiremos pendientes de cómo evoluciona este caso, porque el silencio no es una opción.
Fuente: El Universal