OpenAI bajo la lupa: ¿El gobierno de EU ahora será socio de Sam Altman?

¿La inteligencia artificial se vuelve un asunto de Estado?

En Tantita Tinta siempre estamos al tanto de cómo la tecnología cambia las reglas del juego, pero lo que está sucediendo entre OpenAI y la administración de Donald Trump en Estados Unidos está rompiendo todos los esquemas. Según informes recientes, Sam Altman, el CEO de la compañía detrás de ChatGPT, habría puesto sobre la mesa una propuesta que suena a película: entregar al gobierno estadounidense una participación del 5% de su negocio.

¿El motivo? Calmar las aguas. La presión política sobre el desarrollo de la IA está a tope y, según Altman, involucrar al gobierno financieramente sería la forma más transparente de que los beneficios económicos de esta tecnología lleguen directamente a la ciudadanía.

Más que una simple donación

La idea no se queda ahí. Altman habría sugerido que este movimiento debería ser el estándar para otros gigantes del sector como Google, Meta, xAI y Anthropic. Para ponerlo en perspectiva, OpenAI no solo está cediendo acciones, sino que ha creado una nueva unidad de negocio con una inversión inicial de aproximadamente 80 mil millones de pesos mexicanos (4,000 millones de dólares), buscando que más de 2,000 empresas alrededor del mundo adopten la inteligencia artificial como su principal motor de crecimiento.

En abril, OpenAI ya había sembrado la semilla con su propuesta de un Fondo Público de Riqueza, un mecanismo donde gobierno y empresas privadas unen fuerzas para reinvertir en startups. En Tantita Tinta creemos que este es un movimiento estratégico para evitar regulaciones que frenen la innovación mientras se asegura un pedazo del pastel económico.

Seguridad nacional: La nueva prioridad

Aunque Trump prometió al inicio de su mandato impulsar la IA para fortalecer el liderazgo tecnológico del país, la realidad ha sido mucho más estricta. Actualmente, existe una orden ejecutiva que obliga a las empresas a someter sus modelos a pruebas rigurosas antes de que vean la luz del día. El objetivo es claro: evitar que modelos avanzados caigan en manos equivocadas.

El caso de Anthropic con su modelo Claude Mythos es el ejemplo perfecto: tras ser considerado una amenaza potencial para la seguridad nacional, el acceso fue restringido para ciudadanos extranjeros. Incluso OpenAI tuvo que coordinar el lanzamiento de su modelo GPT-5.6 con las autoridades, entregando un adelanto de sus capacidades antes de abrirlo al público general.

¿Hacia dónde va esta relación?

El gobierno de Estados Unidos no es ajeno a este tipo de jugadas. Actualmente ya poseen una participación del 10% en Intel y, según se dice, han presionado a gigantes como Nvidia y AMD para obtener una parte de sus ingresos en mercados estratégicos como China.

La pregunta que nos queda en el tintero es: ¿es esto una colaboración necesaria para el progreso o un control gubernamental que podría asfixiar la esencia de las startups tecnológicas? Mientras los detalles del acuerdo siguen en fase temprana y sin confirmaciones oficiales, el mensaje es claro: la era de la IA «sin supervisión» ha terminado. La tecnología es hoy, más que nunca, un activo estratégico nacional.

Fuente: WIRED en Español


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