¿La meta se mueve? El drama de la Calzada Elevada de Tlalpan
Si eres de los que pasa diario por Tlalpan, seguramente ya te diste cuenta de que el caos no termina. La tan esperada Calzada Elevada de Tlalpan, ese proyecto que prometía ser el alma de la movilidad capitalina para el Mundial 2026, acaba de darnos una sorpresa: no estará lista a tiempo. En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de investigar qué pasó con esta obra que parece estar peleada con el calendario.
Aunque la fecha marcada a fuego en el contrato era el 30 de mayo de 2026, la realidad nos alcanzó. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, ya anunció que la entrega se recorre para los días 7 y 8 de junio. Sí, justo cuando el Mundial está a nada de arrancar. ¿El problema? Que las prisas no son buenas consejeras, y menos cuando hay un contrato de por medio que, según se leía en sus cláusulas, no permitía ni un día de gracia.
Un contrato con ‘candados’ y una entrega que no llega
El proyecto, ejecutado por la empresa Impulsora de Desarrollo Integral S.A. de C.V. (Idinsa), se construyó bajo la modalidad de “precio alzado”. Para quienes no están familiarizados con el lenguaje de la burocracia, esto significa que el dinero y el tiempo estaban pactados desde el inicio y, por ley, no se podían mover.
La inversión total fue de mil 913 millones de pesos. El documento original era tajante: la obra debía completarse en un periodo de 276 días naturales, con fecha límite de este 30 de mayo. La cláusula décimo quinta del contrato era clara: no habría ajustes. Sin embargo, la realidad de la obra pública en la CDMX suele ser otra. A estas alturas, mientras el reloj mundialista avanza, el sitio sigue pareciendo más una zona de guerra que un espacio de movilidad moderna.
¿Qué encontramos en el recorrido?
El equipo de Tantita Tinta analizó el terreno y el panorama todavía es de mucho trabajo. A lo largo de los casi dos kilómetros que conectarán Pino Suárez con Chabacano, la maquinaria pesada sigue siendo la protagonista. Soldadores, personal colocando estructuras y trabajadores terminando las jardineras del área peatonal son la constante de estos días.
No es solo un tema de falta de pintura o detalles; es la infraestructura estructural lo que sigue en proceso. Y aquí la gran duda que nos queda a todos los chilangos: si el contrato era tan estricto, ¿quién absorberá los costos de este retraso? ¿Habrá penalizaciones para Idinsa, o el erario público tendrá que poner la diferencia por condiciones no previstas? Hasta ahora, la Secretaría de Obras y Servicios ha guardado un silencio bastante incómodo.
Idinsa: La constructora de cabecera
No podemos hablar de esta obra sin mencionar a la empresa detrás. Idinsa ha tenido una racha impresionante en los últimos años. De acuerdo con cifras analizadas, entre 2019 y 2026 han recibido contratos por un valor aproximado de 8 mil 885 millones de pesos en administraciones de corte morenista. Para ponerlo en perspectiva, es una cifra que deja chiquitos los 773 millones que obtuvieron durante el sexenio de Peña Nieto. Es, sin duda, una de las contratistas consentidas del sistema actual.
Por lo pronto, a nosotros solo nos queda esperar a junio y ver si, ahora sí, la Calzada Elevada de Tlalpan logra inaugurarse antes de que ruede el primer balón. ¿Crees que lleguen a tiempo? La infraestructura es vital para la ciudad, pero cuando el reloj nos gana, la paciencia de los ciudadanos es lo primero que se agota.
Fuente: Sopitas Musica