El tamaño sí importa, pero no siempre para bien
Se dice que en Estados Unidos todo es más grande, y el Mundial 2026 viene a confirmar esa teoría… quizá demasiado. En Tantita Tinta hemos estado analizando lo que se viene para nuestra región y, siendo honestos, la Copa Mundial de la FIFA parece estar forzando la máquina al límite. Estamos ante el torneo más masivo de la historia: más países, más equipos, distancias kilométricas y, por supuesto, precios que hacen que el bolsillo empiece a sudar frío.
¿Un torneo fuera de control?
Pasar de 32 a 48 equipos es una movida ambiciosa de la FIFA para mantener el fútbol en la cima frente a la competencia de la NFL, la NBA y la Fórmula 1. Pero esta estrategia tiene un costo que va mucho más allá de lo económico. Con sedes repartidas entre México, Canadá y Estados Unidos, el torneo se vuelve una pesadilla logística. Los jugadores y aficionados ya no se moverán en metro como en otros mundiales; aquí el protagonista será el avión, con todas las implicaciones ecológicas y de presupuesto que eso conlleva.
Para que te des una idea, los expertos estiman que un aficionado promedio podría gastar cerca de 100,000 pesos mexicanos solo en su estancia en Estados Unidos, una cifra que deja chiquitos los gastos de ediciones anteriores. Y ojo, eso sin contar los boletos, que tienen precios tan altos que parecen diseñados para alejar al aficionado de a pie.
Lo que preocupa en México y el mundo
En las ciudades mexicanas sede, la emoción se mezcla con la incertidumbre. No es solo el tráfico o el ruido; la gente está preocupada por el encarecimiento de la vida y el posible desplazamiento de residentes ante la llegada masiva de turistas. Además, la seguridad es otro tema titánico. Solo en Estados Unidos, el gobierno ha inyectado cerca de 12,500 millones de pesos (unos 625 millones de dólares) solo para reforzar la vigilancia, incluyendo tecnología contra drones.
- Logística: Grandes distancias que obligan a volar, olvidando la eficiencia del transporte público.
- Economía: Precios desorbitados que podrían frenar la demanda hotelera.
- Seguridad: Inversiones millonarias para proteger un evento disperso en múltiples jurisdicciones.
¿El fin de los mundiales a la antigua?
Parece que los días en que un solo país, como Alemania o Francia, podía organizar el Mundial por sí solo están contados. La infraestructura que exige la FIFA hoy en día es simplemente inalcanzable para la mayoría. En Tantita Tinta creemos que estamos viendo una transición hacia un modelo donde solo las naciones extremadamente ricas o los bloques multinacionales podrán darse el lujo de albergar la fiesta futbolera. La pregunta es: ¿a qué costo para la esencia del deporte?
A pesar de todo, la ambición está clara: la FIFA espera más de seis mil millones de interacciones digitales y superar por mucho la asistencia de público en estadios. La pelota rodará, los estadios se llenarán, pero el reto de equilibrar esta escala monumental con la experiencia real del aficionado sigue siendo la gran deuda pendiente.
Fuente: WIRED en Español