Un fenómeno que no pasa de moda: Miranda está de vuelta
Si durante las últimas dos décadas, El Diablo Viste de Prada ha sido tu película de confort, esa que pones cuando necesitas un empujón o simplemente para disfrutar de una buena dosis de cinismo elegante, no estás solo. En Tantita Tinta sabemos perfectamente lo que significa: es un clásico moderno. Por eso, no nos sorprende que su esperada secuela haya causado un terremoto en las plataformas digitales.
Tras años de especulaciones y deseos de los fans, la continuación de esta historia llegó a Disney+ y, francamente, ha arrasado. Los números no mienten: en sus primeros cinco días, la cinta acumuló 15.2 millones de visionados. Para ponerlo en perspectiva, estamos ante el mejor estreno de la plataforma desde el fenómeno de Deadpool y Lobezno, que logró 19.4 millones en sus primeros seis días. ¡Una locura!
¿Por qué este éxito es tan importante?
El triunfo de esta secuela, tras haber recaudado cerca de 13 mil 800 millones de pesos mexicanos (alrededor de 691 millones de dólares) en las salas de cine, nos deja una lección valiosa sobre la industria actual. Mientras otros títulos pasan sin pena ni gloria, esta cinta demuestra que la “marca” y el impacto cultural siguen siendo los reyes.
Para nosotros en Tantita Tinta, este caso es fascinante porque rompe la tendencia de los estrenos tibios. Muchas producciones se lanzan directamente a streaming y se pierden en el catálogo, pero el efecto “cajita de cristal” del cine —ese prestigio que da estrenar en pantalla grande— sigue siendo el motor principal para que la gente corra a su celular o prenda la computadora apenas la película llega a Disney+.
¿Se viene una tercera parte?
Aunque Disney se ha mantenido hermético sobre si habrá una trilogía, hay un dato que nos hace saltar de emoción: Meryl Streep ha dejado claro que, si la producción se apresura, ella está más que puesta para regresar a los tacones de Miranda Priestly. Con este nivel de audiencia, sería un error estratégico no considerar una continuación.
La película ha sido elogiada no solo por la nostalgia, sino porque, a diferencia de otras secuelas que se sienten forzadas, esta entrega se atreve a tocar temas actuales y modernos, manteniendo esa esencia ácida que nos enamoró en 2006. ¿Será que el azul cerúleo vuelve a marcar tendencia este año? Todo apunta a que sí.
Si aún no la has visto, te recomendamos que le des una oportunidad este fin de semana. No solo es una joya visual, sino un recordatorio de que, a veces, las historias que parecen tener un final cerrado tienen mucho más que decir si el equipo creativo tiene el talento suficiente.
Fuente: Espinof