México, el gigante de la IA que aún no sabe cobrarle a la tecnología

El papel estelar de México en la carrera tecnológica global

Si pensabas que el auge de la inteligencia artificial era cosa exclusiva de Silicon Valley o de las grandes potencias asiáticas, agárrate, porque México está dando la cara —y de qué manera—. Según el reciente Informe sobre el Desarrollo Mundial 2026 del Banco Mundial, nuestro país se ha consolidado como el segundo mayor exportador de insumos para sistemas de IA en todo el planeta, pisándole los talones únicamente a China.

En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de analizar qué significa esto para la economía mexicana. Resulta que no solo somos expertos en manufactura; somos piezas clave en el suministro de semiconductores, hardware de alto nivel y todo el equipamiento necesario para que los centros de datos (esos que hacen posible que ChatGPT exista) no se vengan abajo. Estamos por encima de potencias como Vietnam, Tailandia y Malasia. Nada mal, ¿verdad?

El reto: fabricar el chip no es lo mismo que explotarlo

Ahora, no todo es miel sobre hojuelas. Aunque somos los reyes del ensamblaje y la exportación, tenemos una espinita clavada: nos está costando trabajo pasar de la manufactura a la implementación inteligente. Es decir, vendemos las piezas del rompecabezas, pero no siempre sabemos cómo armar la mejor obra de arte dentro de nuestras empresas.

El Banco Mundial pone el dedo en la llaga: el potencial está ahí, pero si no aceleramos el paso en conectividad, energía y preparación técnica, nos arriesgamos a ser el proveedor que ayuda a otros a hacerse ricos, sin quedarnos con la rebanada más grande del pastel. Para ponerlo en contexto, el programa mexicano Kutsari es nuestra gran apuesta. La meta es ambiciosa: para 2029, México busca no solo armar, sino diseñar y producir chips de punta a punta. Un movimiento estratégico necesario para dejar de ser solo el taller del mundo y convertirnos en un cerebro tecnológico.

¿Cómo estamos usando la IA en el día a día?

Si revisamos el tejido empresarial, la realidad es bastante interesante. Una de cada cinco pequeñas empresas en México (esas que tienen entre 5 y 19 empleados) ya le entró al quite con herramientas como ChatGPT. Esto nos pone a la par de países como India o Kenia.

Pero aquí viene el drama: mientras que en Estados Unidos una cuarta parte de los negocios usan IA para optimizar operaciones y ven reflejados estos avances en sus ganancias (aportando cerca del 24% de sus ingresos), en México esa cifra de ganancias derivadas de la IA apenas llega al 10%.

  • La diferencia: No es que no usemos la tecnología, es que falta sofisticación.
  • La oportunidad: No necesitamos construir un súper cerebro digital desde cero; podemos apostar por soluciones locales, asequibles y adaptadas a nuestras necesidades.

¿Es el salvavidas que necesitamos?

Indermit Gill, economista en jefe del Banco Mundial, lo dice clarito: la IA puede ser un “salvavidas” para economías en desarrollo. La clave no es intentar competir con modelos gigantescos de lenguaje que cuestan miles de millones de dólares, sino integrar herramientas que mejoren la productividad de un despacho, una fábrica o un pequeño negocio local. Para nosotros en Tantita Tinta, está claro: la tecnología es la puerta, pero la gobernanza y la educación son la llave para no quedarnos viendo cómo otros avanzan mientras nosotros nos quedamos solo con la parte de la talacha.

La carrera ya empezó y México ya demostró que tiene el músculo para competir en las grandes ligas. Ahora solo falta que esa misma potencia se traslade a las oficinas y plantas de todo el país.

Fuente: WIRED en Español


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