Un aniversario que hace historia en Asia
Si alguna vez escuchaste que Shanghái es la ciudad que nunca duerme, prepárate, porque Max Mara decidió que el lugar perfecto para celebrar sus 75 años de vida no era otro que el corazón vibrante de China. En Tantita Tinta, nos encanta ver cómo las grandes casas de moda se reinventan sin perder su esencia, y este desfile Resort 2027 ha sido, sin duda, una declaración de principios en toda regla.
El escenario elegido fue el Long Museum, que hasta el 28 de junio alberga la exposición ‘The Max’. No es solo una muestra de ropa; es un viaje a través de siete décadas donde el archivo de la firma —fotos, documentos y telas históricas— nos recuerda por qué esta marca ha sido la compañera fiel de tantas mujeres. Ian Griffiths, el director creativo que lleva ya 40 años al pie del cañón, ha transformado el aniversario en algo más que nostalgia: lo ha convertido en un movimiento.
¿Qué es el ‘Kinetic Chic’?
Para Griffiths, la moda es un fenómeno metropolitano. Inspirado por las lecturas del filósofo Walter Benjamin sobre la vida moderna en las grandes ciudades, el diseñador ha bautizado esta colección como ‘Kinetic Chic’. ¿La idea? Que la ropa no sea una pieza de museo, sino una armadura elegante para el caos diario.
En la pasarela vimos cómo los estampados y las estructuras jugaban con la idea del movimiento. Lentejuelas que capturan cada paso y líneas que parecen bailar entre sí. Según nos cuenta Griffiths, el secreto está en la utilidad: ‘Cuanto más loca se vuelve la moda, más mantiene Max Mara su identidad atemporal. Nuestra ropa debe servirte para sentirte empoderada’.
De la Bauhaus al clóset de todos
Un detalle que nos fascina en Tantita Tinta es la conexión constante con la Bauhaus. Achille Maramotti, el fundador, siempre quiso que la marca fuera un punto de encuentro entre el buen diseño y la accesibilidad. Y aunque hoy asociamos a Max Mara con el lujo, la filosofía sigue siendo la misma: crear prendas que sobrevivan al tiempo. Por cierto, el famoso Teddy Coat sigue reinando como el fenómeno social de la década, ese abrazo calientito que todos necesitamos para enfrentar el mundo.
¿Moda sin etiquetas?
El desfile nos trajo una sorpresa: la presencia de modelos masculinos. Aunque algunos piensen que esto es romper las reglas, Griffiths lo ve como una respuesta natural a lo que ya está pasando en la calle. Muchos hombres, incluidos familiares del mismo diseñador, han empezado a tomar prestados los abrigos de la firma. Es esa fluidez la que hace que el concepto de ‘utility luxury’ cobre vida. Al final del día, una buena prenda no tiene género, tiene actitud.
Si te preguntas por los precios, aunque la exclusividad de esta línea resort se mueve en rangos de lujo, la inversión se justifica en la calidad de los materiales y ese diseño que no pasará de moda ni en 20 años. Imagina invertir en una pieza que, tal como sugiere el creativo, terminarás heredando a la siguiente generación.
En definitiva, Max Mara ha demostrado que 75 años no son nada si tienes la energía suficiente para seguir marcando el ritmo de la ciudad. Con piezas que van desde bermudas modernas hasta tops con lentejuelas, la marca sigue demostrando que, para estar a la vanguardia, lo más importante es no perder la realidad de vista.
Fuente: Vogue