¿Más poder al ICE? Estos guantes eléctricos podrían llegar a las manos de los agentes migratorios

¿La nueva cara de la detención migratoria?

En Tantita Tinta siempre estamos atentos a lo que sucede del otro lado de la frontera, especialmente cuando se trata de la seguridad de nuestra gente. Recientemente, una noticia ha hecho ruido en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos: el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) está planeando una inversión millonaria para equipar a sus agentes con una tecnología que, francamente, pone los pelos de punta.

Hablamos de los CTG-5 G.L.O.V.E., unos guantes tácticos que no son precisamente para protegerse del frío. Según los planes de adquisición, la agencia estaría dispuesta a desembolsar hasta 20 millones de dólares —unos 400 millones de pesos mexicanos, aproximadamente— para hacerse de estos dispositivos capaces de soltar descargas eléctricas directamente desde la palma de la mano.

¿Cómo funcionan estos guantes?

La tecnología, desarrollada por Compliant Technologies, es descrita por el fabricante como un “compañero invisible”. A simple vista, parecen guantes tácticos comunes, pero esconden un interruptor que, al contacto con la piel, libera una descarga de entre 324 y 380 voltios. Si bien el fabricante asegura que no dejan cicatrices y que su objetivo es “distraer” al individuo, para nosotros en Tantita Tinta es imposible ignorar la escala de este tipo de fuerza.

El manual técnico es claro: no deben usarse en personas embarazadas, niños, adultos mayores o quienes tengan problemas cardíacos. Sin embargo, ¿qué garantías reales existen de que estos protocolos se sigan al pie de la letra en medio de un operativo intenso?

La preocupación de las organizaciones civiles

La noticia ha encendido las alarmas entre defensores de derechos humanos. Jenn Rolnick Borchetta, de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), no se guardó nada: “Introducir guantes que pueden usarse tan fácilmente para infligir un dolor terrible es una receta para el daño”.

El historial del ICE no es precisamente impecable. La agencia ha sido señalada constantemente por el maltrato hacia migrantes, muchos de ellos mexicanos, y la idea de que un agente pueda aplicar una descarga eléctrica con solo presionar un botón —sin necesidad de sacar un taser o un arma pesada— genera un miedo lógico sobre el abuso de poder. Aunque algunos defensores de la tecnología argumentan que esto ayuda a los agentes a controlar situaciones de forma más rápida, el riesgo de que la “picadura de abeja” se convierta en una herramienta de castigo es demasiado alto.

¿Qué sigue ahora?

Aunque el contrato podría cerrarse pronto y los primeros dispositivos entregarse en marzo del próximo año, aún hay muchas preguntas en el aire. ¿Cuántos guantes comprarán? ¿Qué tipo de capacitación real recibirán los agentes? Y, sobre todo, ¿quién vigilará que no se conviertan en otra vía para vulnerar los derechos de quienes solo buscan un futuro mejor?

Desde nuestra trinchera, en Tantita Tinta seguiremos de cerca este tema. La tecnología puede avanzar, pero la responsabilidad y la ética no deberían quedarse atrás, especialmente cuando la vida y dignidad de personas están en juego.

Fuente: WIRED en Español


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