¡Alerta de spoilers! Si no has visto el final de temporada, mejor guarda este artículo y regresa cuando te hayas puesto al corriente.
En Tantita Tinta sabemos que el universo creado por George R.R. Martin no perdona a nadie, pero de vez en cuando, el destino nos regala un cierre que se siente como un abrazo al alma. El final de esta temporada de La casa del dragón por fin pisó el acelerador, entregándonos esa gran batalla en Ladera que los fans esperaban como agua de mayo. Y sí, el caos, el fuego y las traiciones estuvieron a la orden del día.
El fin de un villano que nos encantaba odiar
Si algo nos quedó claro durante estos episodios, es que Ormund Hightower se ganó a pulso su lugar como uno de los antagonistas más detestables de la historia reciente. Desde su primera aparición, James Norton se encargó de construir a un personaje soberbio, arrogante y, sobre todo, una piedra en el zapato para Rhaenyra. Su trato hacia Daeron y Gwayne Hightower fue la gota que derramó el vaso para muchos de nosotros.
Pero, como bien dicen, quien a hierro mata, a hierro muere. Y en el caso de Ormund, la ironía fue servida en plato grande. Si bien los lectores de los libros ya se olían que su final estaba cerca a manos de Roderick Dustin, el famoso ‘Roddy el Ruinoso’, la serie decidió añadirle un toque de sazón extra que nos dejó a todos con la boca abierta.
Una salida de lo más creativa
Resulta que el buen Ormund no solo fue apuñalado —de una manera bastante humillante, todo hay que decirlo—, sino que terminó siendo calcinado vivo por el dragón de Ulf, a quien el propio Hightower se había encargado de despreciar apenas unos momentos antes. ¡Vaya forma de cerrar un ciclo! En Tantita Tinta creemos que no hay nada más satisfactorio que ver a alguien recibir su propia medicina.
El actor James Norton, en una reciente entrevista, confesó que sabía perfectamente que su final sería icónico: “Yo ya sabía que iba a ser una muerte grande y deliciosa”, comentó. Incluso mencionó que, en borradores iniciales, la escena era mucho más gráfica, con hasta veinte puñaladas para asegurar que el mensaje quedara claro.
Más que un final, un cambio de juego
Por si fuera poco el calvario de Ormund, su sobrino Daeron terminó por darle la espalda, marcando un camino propio que promete poner las cosas aún más tensas en la siguiente entrega. A pesar de la traición familiar, Norton se mantiene optimista sobre la visión de su personaje: “En cierto nivel, creo que Ormund posiblemente se habría sentido orgulloso de Daeron por valerse por sí mismo. Aunque, claro, después de darle una buena lección”.
Para nosotros en Tantita Tinta, este tipo de cierres son los que nos mantienen pegados a la pantalla. La producción ha demostrado que sabe equilibrar la brutalidad de la guerra con la ironía del destino, dejando a los fans con muchísimas ganas de ver qué sigue en esta danza de dragones que apenas empieza a calentarse.
¿Qué te pareció este final? ¿Crees que Ormund merecía un destino todavía más oscuro o te pareció el cierre perfecto? ¡Cuéntanos tu opinión en nuestras redes!
Fuente: Espinof