Entre el teatro, la voz de Patana y los beats: Jani Dueñas se abre paso en solitario
En Tantita Tinta sabemos que hay voces que simplemente no puedes olvidar. Si creciste viendo televisión en los 2000, es imposible que no reconozcas la voz de Patana en 31 Minutos. Pero, ¿qué pasa cuando la marioneta se guarda y la artista toma el micrófono para explorar sus propias sombras? Jani Dueñas, la mente maestra detrás de una de las reporteras más queridas de la televisión, nos demuestra que hay un mundo entero más allá del noticiero más divertido del mundo.
La dualidad de una artista
Para muchos, Jani es sinónimo de diversión, pero en su proyecto musical, Sombra, la historia cambia. Con el lanzamiento de su reciente material Hay que morir primero, la chilena nos invita a un viaje por el trip-hop y el synthpop, alejándose de los colores brillantes de sus personajes para abrazar sonidos más íntimos y, a veces, un tanto oscuros.
Como bien comenta Jani en entrevista: “A veces necesitamos matar partes de uno mismo, sacarse trajes que ya quedan muy pesados para poder vivir de nuevo”. Este álbum es, en esencia, una oda a la vulnerabilidad y al aprendizaje que viene tras el fracaso.
¿Por qué 31 Minutos sigue siendo un fenómeno?
No podemos hablar de Jani sin mencionar aquel legendario concierto en el Zócalo de la CDMX. Imagínate: más de 230 mil personas reunidas para ver a unos títeres cantar. Jani reflexiona sobre este hito: “Es un número demasiado abstracto. Lo más impresionante fue el cariño de la gente, ver a una ciudad movilizándose completa”.
Y es que 31 Minutos logró lo que pocos programas: no tratar a los niños como si fueran tontos. Al mantener un discurso inteligente, político y musicalmente impecable, el show se volvió un refugio intergeneracional. “Si no fuera por 31 Minutos, mi vida no sería la que es hoy, así de simple”, confiesa Jani, reconociendo cómo estas dos décadas de trabajo le han servido como una auténtica maestría profesional.
Sombra: La respuesta a un mundo que edita todo
En redes sociales, todos solemos subir nuestra mejor cara: la comida más instagrameable, los amigos más guapos y los viajes de ensueño. Pero Jani Dueñas, con Sombra, nos recuerda que la vida real también tiene momentos donde la sonrisa no alcanza. Su música es un espejo de esa parte que no se ve, pero que siempre nos acompaña. Si quieres entrarle a su propuesta, te recomendamos empezar con rolas como “Para no regresar”, “Joya” y “Ciervo”.
Para nosotros en Tantita Tinta, es fascinante ver cómo una artista puede equilibrar mundos tan distintos sin perder la esencia. Jani nos demuestra que, ya sea con una capa negra de reportera o con sintetizadores melancólicos, el arte siempre encuentra la forma de conectar con nuestras propias vivencias. ¿Tú ya escuchaste lo nuevo de Sombra? Date una vuelta por las plataformas y descubre esta faceta que quizás no conocías de la voz que acompañó tu infancia.
Fuente: Sopitas Musica