Más allá de los colores: ¿Por qué la ‘Marcha de la Rabia’ sigue siendo necesaria en CDMX?

¿Qué es la contramarcha y por qué se separa del contingente oficial?

Junio llega a la CDMX y, con él, la explosión de colores, banderas arcoíris y mucha fiesta. La Marcha del Orgullo es, sin duda, un hito en nuestra ciudad, pero en Tantita Tinta sabemos que detrás del confeti y los carros alegóricos existe una realidad mucho más compleja. Mientras miles celebran, otros grupos toman las calles bajo una consigna distinta: la Contramarcha, también conocida como la ‘Marcha de la Rabia’.

Si alguna vez te has preguntado por qué no todos los colectivos se suman al contingente principal, la respuesta es sencilla: la crítica hacia la comercialización del movimiento. Para activistas y organizaciones, el Pride ha pasado de ser un acto de protesta radical a un escaparate publicitario donde las marcas, instituciones y políticos aprovechan para ‘lavarse la cara’.

El fenómeno del pinkwashing: ¿Apoyo real o pura mercadotecnia?

El término pinkwashing —o lavado de imagen rosa— es el protagonista en el discurso de la contramarcha. En palabras simples: es cuando una empresa cambia su logo a colores del arcoíris en junio, pero el resto del año no mueve ni un dedo por políticas internas de inclusión o, peor aún, mantiene prácticas discriminatorias. Para nosotros en Tantita Tinta, es vital cuestionar qué hay detrás de ese despliegue publicitario. ¿De qué sirve una bandera en la vitrina si no hay condiciones dignas para los empleados LGBT+ o un compromiso real contra la violencia?

Las cuentas pendientes que no se olvidan

A pesar de que en México hemos logrado avances legales importantes, la contramarcha recuerda que la justicia sigue siendo una deuda histórica. Los transfeminicidios, los crímenes de odio y la falta de acceso a servicios básicos para la comunidad trans y no binaria son una realidad que no se soluciona con una campaña de redes sociales. La marcha de la rabia es, ante todo, un recordatorio de que la lucha nació como una protesta por la supervivencia, no como un festival comercial.

Ruta, fecha y el cambio de planes

Este año, la convocatoria es clara y busca poner el foco en la Secretaría de Gobernación (SEGOB). La contramarcha se realizará el próximo 27 de junio a las 10:00 de la mañana, partiendo de la Plaza Palestina Libre. Originalmente, el destino final era Tlatelolco, pero tras el plantón de personas trans y no binarias en SEGOB, la ruta cambió para visibilizar su exigencia de una Ley Integral Trans que sea efectiva.

El mensaje de los organizadores es contundente: “El Estado mexicano tiene una deuda histórica… la autoridad ha respondido con omisión y represión”. La marcha busca presionar para que se atiendan las recomendaciones de la CNDH y se garantice una vida libre de violencia para todos.

Al final del día, ambas expresiones —la fiesta del Orgullo y la contramarcha— nacen de la misma raíz: la búsqueda de dignidad. Mientras algunos eligen celebrar lo ganado, otros eligen señalar lo que aún nos falta. Y es precisamente en esa pluralidad donde reside la verdadera fuerza del movimiento.

Fuente: Sopitas Cosas


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