¡La Torre Latino cumple 70 años! Así es como el gigante de la CDMX sigue desafiando a la historia

Setenta años desafiando la gravedad y los temblores

Si hay un edificio que define el alma, la resistencia y el estilo de la Ciudad de México, esa es, sin duda, la Torre Latinoamericana. Este año, el icónico rascacielos sopló las velitas por su 70 aniversario y en Tantita Tinta no podíamos dejar pasar la oportunidad de rendirle homenaje al guardián más alto del Centro Histórico.

Inaugurada un lejano 30 de abril de 1956, la Latino no solo marcó el inicio de la modernidad arquitectónica en nuestro país; se convirtió en un símbolo de supervivencia. Mientras otras construcciones caen ante los caprichos de la tierra, la Torre se mantiene firme, recordándonos que, a veces, la ingeniería mexicana es capaz de hacer magia.

De zoológico imperial a gigante de cristal

¿Sabías que antes de ser el ícono que todos conocemos, este terreno tuvo varias vidas? En tiempos de Moctezuma II, aquí se encontraba su famosa “casa de fieras”. Más tarde, durante la Colonia, fue el sitio del imponente Convento de San Francisco. Tras años de historia y cambios, en 1948 comenzaron las obras que cambiarían para siempre el perfil de la CDMX.

El proyecto, liderado por la compañía La Latinoamericana Seguros S.A., empezó con una visión modesta, pero terminó siendo una proeza monumental. Gracias a la mente del ingeniero Adolfo Zeevaert y el arquitecto Augusto H. Álvarez, lo que nació como un edificio de 27 pisos se transformó en una torre de 44 niveles y casi 182 metros de altura que dejó a todos con el ojo cuadrado.

¿Por qué no se cae? La ingeniería detrás del mito

Entendemos que te preguntes cómo es posible que un edificio tan alto aguante los sismos de nuestra ciudad. La respuesta está en su cimentación de otro nivel:

  • Pilotes profundos: Se enterraron 361 pilotes de 33 metros de profundidad.
  • Efecto barco: La estructura cuenta con un cajón de concreto hermético a 13.5 metros bajo tierra que ayuda a que el peso del edificio se equilibre con el suelo, permitiéndole “flotar” literalmente sobre el terreno fangoso.
  • Flexibilidad: Su armazón está diseñado para moverse con los sismos, no para oponerse a ellos.

Datos que te volarán la cabeza

A estas alturas, la Latino ha visto pasar de todo. Aquí algunos datos que vale la pena recordar:

  • Velocidad pura: Sus siete elevadores te llevan de la planta baja al piso 37 en menos de 30 segundos. ¡Ni te da tiempo de checar tu celular!
  • Un guardián sísmico: Tras resistir el terremoto de 1957, el Instituto Americano de la Construcción de Acero la premió como el edificio más alto en sobrevivir a un sismo de gran magnitud.
  • Leyendas urbanas: Por ahí dicen que hay resortes gigantes en la base (falso) o que una niña se aparece en el piso 41 esperando que le dejen dulces (eso ya te lo dejamos a tu criterio).

Hoy, con sus pantallas LED marcando el tiempo en el corazón de la ciudad y el mirador recibiendo a más de medio millón de personas al año, la Torre Latinoamericana sigue siendo el mejor spot para ver cómo late nuestra CDMX. Si no has subido últimamente, ¿qué esperas? La vista de la Basílica y el Centro Histórico sigue siendo insuperable.

En Tantita Tinta celebramos su historia y su capacidad de mantenerse joven a sus 70 años. ¡Que vengan muchos más!

Fuente: Sopitas Cosas


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