La democracia está en ‘modo avión’: Martha Minow y por qué la IA podría salvarnos (o tironearnos)

En Tantita Tinta a menudo hablamos de cómo la tecnología redefine nuestra cotidianeidad, pero pocas veces nos detenemos a preguntarnos si también está redefiniendo la base de nuestra convivencia cívica. Recientemente, Martha Minow, una de las juristas más brillantes y destacadas de Harvard, subió a las tablas del MIT para dar un golpe sobre la mesa con una advertencia que debería hacernos revisar el celular —o dejarlo de lado— y pensar en cómo estamos ejerciendo nuestra ciudadanía.

Un diagnóstico incómodo: la confianza, a la baja

La doctora Minow, quien lleva décadas analizando el derecho constitucional y los derechos humanos, no anduvo con rodeos al iniciar su charla, parte de la prestigiosa serie de conferencias Compton en Massachusetts Institute of Technology. Su mensaje fue claro y directo: no es un buen momento para la democracia ni para el constitucionalismo. Según ella, estamos señalando con el dedo los problemas mientras ignoramos las soluciones que tenemos a la mano.

Para ilustrar la magnitud del fenómeno, Minow citó datos de encuestas que revelan que el 77 por ciento de los ciudadanos cree que los fundadores de su nación estarían decepcionados con el estado actual del país. Es un lío serio, diríamos en tono coloquial, cuando el sistema de gobierno y la ley, que se encendieron hace 250 años, están siendo cuestionados no solo por expertos, sino por la población general. La pregunta del millón es: ¿sobrevivirá este modelo?

Cuatro pilares, uno tambaleándose

Para entender el daño, Minow desgló la democracia en cuatro ingredientes esenciales: educación, acceso a información confiable, seguridad frente a la violencia y equidad. Aquí es donde la inteligencia artificial (IA) entra en escena como un actor ambiguo. No es el villano de pies cabe, pero sí un catalizador que puede destruir o potenciar cada uno de estos pilares, dependiendo de cómo la usemos.

El equipo de Tantita Tinta destaca especialmente lo que Minow dijo sobre la educación, el punto más crítico. Vemos cómo las brechas de financiamiento escolar ya existían, pero la IA amenaza con profundizar el problema. En lugar de aprender a pensar, los jóvenes están siendo entrenados para aceptar respuestas prehechas. Los modelos de lenguaje actuales y la interfaz de las plataformas activas estratégicamente la pasividad. Básicamente, nos están volviendo ‘lazy’ intelectualmente justo cuando más necesitamos discernimiento cívico.

«Cuando la IA surge, tenemos que aprender a ser más inteligentes sobre cómo usarla, cómo regularla y cómo educar a las personas sobre los costos de usarla sin pensar», señaló Minow.

La IA no es el enemigo, la ignorancia sí lo es

Lo fascinante de su discurso no es la queja, sino la propuesta. Minow argumenta que las herramientas de IA actuales podrían rediseñarse para actuar como tutores, no como ladrillos. En lugar de hacer el trabajo por el estudiante, deberían hacer preguntas, dar indicios y forzar el pensamiento crítico. Imagina una chamba donde la tecnología te empuja a profundizar, a dudar y a investigar, en lugar de darte la respuesta rápida que apaga la curiosidad.

Esta es la oportunidad que le gritó a los ingenieros y científicos del MIT: «Ustedes, el público que está aquí, pueden desarrollar mejores herramientas que las que ya existen. Haciendo evaluaciones más significativas y resistentes al trampa».

Información de calidad o caos total

Más allá de las aulas, hay un fenómeno que, en México, conocimos bien durante las elecciones: la desinformation. Minow señaló que la tecnología ha provocado una reducción del 75 por ciento en el número de periodistas en décadas recientes. Esto genera hoyeros de información local, lo que a su vez alimenta la corrupción y la desconfianza. La solución que plantea es ambiciosa: crear un «común de información» digital, un espacio donde técnicos cívicos trabajen para que la gente acceda a datos verificables, limpiando el ruido del ruido digital.

Tampoco obvió el peligro físico. Recalcó que muchos jueces y figuras públicas enfrentan amenazas de violencia creíbles, una prueba de que el disenso está volviéndose tenso. Sin embargo, mantuvo un tono esperanzador. Creyó firmemente que la caída no es inevitable si recuperamos lo mejor de la Ilustración: la razón, la tolerancia y la expansión de la participación basada en evidencia, no en mitos.

En Tantanta Tinta creemos que este mensaje resuena fuerte. No se trata de demonizar la tecnología, sino de dejar de ser pasajeros pasivos de ella. Si la IA puede hiperacelerar la mentira, también puede hiperacelerar el conocimiento si la usamos con estrategia. El poder sigue siendo nuestro, solo que ahora viene con código fuente.

Fuente: MIT News


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