Indignación en Jalisco: Madres buscadoras hallan crematorio clandestino y denuncian falta de apoyo oficial

El hallazgo que estremece a Ayutla

La lucha por la verdad y la justicia en México no conoce de días de descanso, pero esta vez, la barrera no fue la falta de información, sino la falta de respuesta institucional. En Tantita Tinta hemos dado seguimiento a la incansable labor de los colectivos de familiares de personas desaparecidas, y hoy el panorama en Jalisco es, de nuevo, desolador. Ceci Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, ha hecho público el hallazgo de un presunto crematorio clandestino en el municipio de Ayutla, un descubrimiento que pone los pelos de punta.

A través de redes sociales, Flores compartió imágenes que muestran una realidad que muchas autoridades parecen querer ignorar: montones de restos humanos calcinados, apilados junto a una barda de tabiques desgastada. Lo que debería ser una señal de alerta inmediata para las autoridades, se convirtió en un laberinto burocrático que dejó a las familias a la deriva.

¿La burocracia por encima de la vida?

El problema no es solo la gravedad del hallazgo, sino la respuesta que las madres recibieron por parte de la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Jalisco. Al solicitar el apoyo logístico básico —traslado para 35 personas, alimentos y herramientas de campo—, la respuesta de Víctor Hugo Ávila Barrientos, comisionado estatal, fue tajante: su agenda operativa no lo permitía.

Para quienes nos leen en Tantita Tinta, es importante recalcar el peso de este rechazo. Las familias, que ya han hecho el trabajo más difícil de localizar el sitio, se enfrentan ahora a una falta de recursos financieros y materiales. Estamos hablando de una logística que, en términos de esfuerzo humano, es invaluable, pero que en términos económicos representa apenas una fracción de lo que el estado gasta en otros rubros. Se estima que movilizar a este grupo, junto con víveres básicos, implica una inversión que el estado debería cubrir por mandato legal, evitando que las familias desembolsen de su propia bolsa cantidades que pueden ascender a varios miles de pesos mexicanos, recursos con los que simplemente no cuentan.

Un derecho, no un privilegio

“¿Qué más esperan de nosotras? Ya hicimos el trabajo de localizar el sitio”, sentenció Ceci Flores en su cuenta de X. Su postura es clara: buscar a sus hijos no es un favor que el gobierno les hace, es una obligación legal y una cuestión de derechos humanos. La propuesta de la Comisión de celebrar una mesa de trabajo para finales de julio suena, a ojos de las buscadoras, a una táctica dilatoria frente a la urgencia de rescatar posibles evidencias antes de que el clima o la intervención de terceros las borren.

  • El escenario: Un predio en Ayutla, Jalisco.
  • La evidencia: Restos óseos calcinados.
  • La respuesta oficial: Falta de disponibilidad en la agenda.

El peso de la ausencia

Ceci Flores, quien busca a su hijo Alejandro desde 2015, ha señalado que el abandono institucional es la segunda desaparición de sus familiares. En Tantita Tinta nos sumamos a la voz de estas mujeres que, a pesar del miedo y la fatiga, siguen caminando por veredas y campos buscando un pedazo de verdad que les permita cerrar un ciclo que parece no tener fin. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuántos sitios más esperan ahí afuera, olvidados por una agenda gubernamental que prioriza el papeleo sobre la humanidad?

Fuente: El Universal


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