IA en México: ¿Por qué deberíamos preocuparnos (y mucho) por su regulación?

La IA llegó para quedarse, pero ¿quién pone las reglas del juego?

Si sientes que últimamente todo mundo habla de Inteligencia Artificial (IA), no es solo tu imaginación ni una obsesión de las redes sociales. Estamos en un punto de quiebre donde la tecnología avanza a una velocidad que parece de película de ciencia ficción, mientras que las leyes en México todavía están tratando de entender cómo amarrarse los zapatos.

En Tantita Tinta nos pusimos a analizar este tema, porque no se trata solo de qué tan rápido ChatGPT escribe un ensayo o si alguien te hizo un deepfake. La pregunta real es: ¿qué papel queremos jugar como país en este ecosistema digital? La presidenta Claudia Sheinbaum ya puso el tema sobre la mesa, buscando abrir la conversación sobre el impacto de estas herramientas en nuestra vida diaria, especialmente entre los más jóvenes.

No todo es magia: El costo oculto de la tecnología

Para entender por qué esto nos importa, hay que mirar más allá de la pantalla. ¿Sabías que generar un texto sencillo de apenas 100 palabras con IA consume, en promedio, unos 519 mililitros de agua? Imagina esa cantidad multiplicada por los millones de usuarios diarios. Este recurso es vital para enfriar los enormes centros de datos que alimentan a los modelos de inteligencia artificial. En un país con zonas que sufren estrés hídrico, este es un tema que, definitivamente, debería preocuparnos a todos.

Derechos, libertad de expresión y el peligro de la censura

Platicamos con Paulina Gutiérrez, directora Ejecutiva de la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D), quien nos soltó una alerta importante: el riesgo de regular por regular. Si las leyes se hacen “al aventón” o con conceptos muy ambiguos, podríamos caer en una censura peligrosa.

El caso de la llamada “Ley IA” en San Luis Potosí es un ejemplo perfecto. Aunque la intención sea frenar el “uso indebido”, la falta de claridad abre la puerta a que se coarte el derecho a la información de periodistas y ciudadanos. Gutiérrez enfatiza que, aunque hay contenidos específicos que deben prohibirse (como el abuso sexual infantil o la incitación a la violencia), las leyes no deben usarse como un pretexto para callar voces críticas.

México, el T-MEC y la gran encrucijada

La discusión no es solo local. Con el T-MEC de fondo, México está en una encrucijada comercial. ¿Vamos a ser solo quienes consumen tecnología o seremos capaces de participar en el desarrollo? Las negociaciones actuales buscan definir cómo fluyen los datos entre Estados Unidos, Canadá y México. Aquí es donde nuestro país tiene que ponerse las pilas para proteger su soberanía digital y no solo ser una pieza más en el tablero de las grandes empresas tecnológicas estadounidenses.

¿Qué sigue?

Para nosotros en Tantita Tinta, la conclusión es clara: la regulación debe ser participativa. No podemos dejar que el futuro digital de México se decida a puerta cerrada. Es vital que organizaciones civiles, especialistas y la ciudadanía estemos involucrados para asegurar que, al final del día, estas tecnologías trabajen para nosotros y no al revés.

Fuente: Sopitas Geek


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