¡Golpe de realidad! El Atlante le quita lo invicto a Cruz Azul en un duelo de alarido

La Máquina descarriló: Un Atlante valiente pone fin a la hegemonía cementera

En Tantita Tinta siempre decimos que en el futbol, como en la vida, nadie tiene el éxito comprado. Y esta noche, el estadio fue testigo de una verdad absoluta: el dinero y las nóminas millonarias no siempre ganan partidos, sobre todo cuando del otro lado hay un equipo con hambre, orgullo y un planteamiento táctico impecable.

Cruz Azul, el vigente campeón de Liga y de Campeones, sufrió un freno en seco. La racha perfecta que Joel Huiqui había construido con tanto esmero llegó a su fin tras un emocionante 2-3 frente a un Atlante que, sin complejos, salió a jugarle al tú por tú al gigante capitalino.

¿Qué pasó con La Máquina?

Fue una noche de experimentos y rotaciones. Huiqui decidió darle descanso a piezas clave como Charly Rodríguez, Erik Lira y Lorenzo Faravelli tras su participación en el Juego de Estrellas, además de cargar con la baja sensible de Rotondi. Aunque el cuadro presentó nombres de peso, la falta de ritmo en algunos elementos fue evidente.

Jugadores como Andrés Montaño, Luka Romero, Ibáñez y Ebere intentaron cargar con el equipo, pero les faltó esa frialdad frente al arco que caracteriza a los equipos que aspiran al bicampeonato. En Tantita Tinta analizamos que, aunque La Máquina tuvo la posesión, el Atlante leyó el juego a la perfección, esperando el momento justo para dar el zarpazo.

El orgullo azulgrana

Mientras Cruz Azul se mostraba dubitativo, los Potros fueron eficiencia pura. El primer aviso serio lo dio Édgar Jiménez con un remate al poste, un presagio de lo que vendría después. Luis Puente, con un salto cargado de fe, rompió el cero antes del descanso, y apenas iniciado el complemento, Julio amplió la ventaja con un disparo quirúrgico. Fue un 2-0 que sacudió los cimientos de La Noria.

La reacción que no alcanzó

Huiqui no se quedó de brazos cruzados y mandó toda la carne al asador. Con el ingreso de sus figuras, el juego se volvió un ida y vuelta eléctrico. Ibáñez descontó y puso a soñar a la afición, pero cuando el empate parecía inminente, una barrida de Ditta sobre Martín Fernández terminó en penal tras la revisión del VAR. Johan Julio no perdonó desde los once pasos, sentenciando el marcador a favor de la visita.

Ni el esfuerzo final de Palavecino pudo evitar el descalabro. Cruz Azul falló incluso un penal en los pies del Toro Fernández, cerrando una noche para el olvido donde la falta de contundencia cobró la factura más cara.

¿Y ahora qué sigue?

Perder siempre duele, pero para un entrenador como Huiqui, este es el momento de mostrar de qué está hecho. La gestión de esta derrota será clave para que el equipo recupere el empaque emocional y profesional que lo llevó a la cima. Por ahora, el Atlante se lleva los tres puntos y una lección de humildad para el resto de la liga: el invicto es cosa del pasado y aquí todos vienen a pelear cada metro de cancha.

Fuente: Mediotiempo


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