¡Golazo contra el negocio! La FIFA recula y cancela la privatización del Mundial

Se acabó el sueño guajiro de los inversionistas

En Tantita Tinta siempre hemos dicho que el futbol es de quien lo suda y de quien lo vive en las gradas, no de quien tiene la chequera más gorda. Por eso, nos dio mucho gusto ver que, ante la presión mundial, la FIFA finalmente decidió tirar la toalla y cancelar su polémico plan para privatizar el Mundial y otros torneos bajo su mando.

La propuesta, que parecía sacada de una película de drama corporativo, pretendía vender el 20% de los activos de la Copa del Mundo a fondos privados. ¿Y quiénes estaban detrás? Pues nada más y nada menos que figuras cercanas al entorno de Donald Trump, específicamente Joshua Kushner, hermano del yerno del expresidente estadounidense. La idea era inyectar miles de millones de dólares —hablábamos de cifras estratosféricas que, traducidas a nuestra moneda, rondarían los 200 mil millones de pesos mexicanos o más—, pero el tiro les salió por la culata.

¿Por qué se cayó el trato?

La respuesta corta es: porque el mundo del futbol se puso los guantes. La UEFA fue la primera en alzar la voz, amenazando con un boicot masivo donde ninguna de sus selecciones participaría en torneos de la FIFA. A este rechazo se sumaron rápidamente la Concacaf y las confederaciones asiáticas. Básicamente, Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, se quedó solo.

Para nosotros en Tantita Tinta, este movimiento dejó claro que, aunque el dinero mueve los hilos, la tradición y la estructura global del deporte tienen un peso que ni siquiera los inversores más ambiciosos pudieron ignorar. La renuncia de Carlos Cordeiro, principal asesor de Infantino, fue el clavo que terminó por sellar el ataúd de este proyecto, al revelar públicamente que la intención era, lisa y llanamente, hipotecar el balompié.

¿Qué sigue ahora para Infantino?

No crean que esto significa que la FIFA se va a quedar cruzada de brazos. Se rumora en los pasillos que, para compensar los miles de millones de pesos que dejaron de ingresar por no vender esos activos, la estrategia ahora se perfila hacia el Mundial 2030. ¿La novedad? Un torneo masivo con 64 selecciones.

Si bien todavía es un rumor, la lógica es clara: más equipos significan más partidos, más boletos vendidos, más patrocinios y, por supuesto, más billetes entrando a la caja chica de la FIFA sin tener que rendir cuentas a inversionistas externos. Es la clásica jugada de quien no acepta un no por respuesta.

Mientras tanto, los aficionados podemos respirar tranquilos: por ahora, el torneo más importante del planeta sigue siendo del futbol y no de un grupo de accionistas en Wall Street. Estaremos muy atentos a lo que ocurra en las próximas reuniones de la FIFA, porque con Infantino, nunca se sabe qué as bajo la manga está preparando.

Fuente: Sopitas Cine y TV


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