La lucha por una justicia real: El Senado pone manos a la obra
En Tantita Tinta siempre hemos creído que la justicia no debería depender del código postal donde te encuentres. Sin embargo, en México, la realidad es que el feminicidio se castiga de formas tan distintas entre un estado y otro, que parece que estamos hablando de países diferentes. Esta semana, el Senado de la República finalmente ha decidido poner orden al asunto y ha definido una ruta crítica para discutir la Ley General de Feminicidio.
La senadora Laura Itzel Castillo, quien encabeza los esfuerzos en la Mesa Directiva, ha sido clara y contundente: es inaceptable que hasta el día de hoy no exista un criterio unificado para procesar este delito. La disparidad en las leyes estatales no solo confunde, sino que genera impunidad, dejando a miles de familias en un limbo legal que duele y que, francamente, nos queda a deber como sociedad.
¿Por qué es tan necesaria esta iniciativa?
El problema central es que, actualmente, cada entidad federativa tiene su propia definición y forma de castigar el feminicidio. Esto provoca que, dependiendo de dónde ocurra el crimen, la investigación, la tipificación y la pena cambien drásticamente. Para el equipo de Tantita Tinta, es evidente que cuando la ley es ambigua, los jueces tienen demasiado margen de maniobra, y eso casi siempre termina afectando a las víctimas.
La nueva ruta crítica busca:
- Homologar el tipo penal: Que el feminicidio se entienda y se persiga igual en Baja California que en Yucatán.
- Protocolos estandarizados: Evitar que las fiscalías locales minimicen los casos por falta de perspectiva de género.
- Certeza para las familias: Que el proceso legal sea predecible y no una carrera de obstáculos burocráticos.
El peso de la realidad social
Hablemos con honestidad: la violencia contra las mujeres en nuestro país ha alcanzado niveles críticos. No se trata solo de números fríos o de gráficas en una oficina. Detrás de cada expediente hay una historia, una vida truncada y un círculo de personas que siguen esperando que el Estado cumpla con su parte del trato: brindar seguridad y justicia. La discusión en el Senado no es un trámite legislativo más; es una deuda histórica que lleva años esperando ser saldada.
Para nosotros, en Tantita Tinta, este paso es fundamental. La iniciativa no solo busca “castigar más”, sino “castigar mejor”. Se trata de que las autoridades cuenten con las herramientas necesarias para que los agresores no queden libres por tecnicismos legales o lagunas en la ley.
¿Qué sigue ahora?
La ruta crítica trazada por los legisladores implica mesas de trabajo con expertos, organizaciones civiles y, lo más importante, con quienes han vivido de cerca la tragedia. La expectativa es que, tras este análisis, México finalmente cuente con una legislación robusta que envíe un mensaje claro: el Estado ya no será cómplice del silencio.
Estaremos muy pendientes de cómo avanza esta discusión. Al final del día, lo que buscamos no es solo una ley nueva, sino un cambio profundo en la manera en que México protege la vida de sus mujeres.
Fuente: El Universal