¿Qué está pasando con Evo Morales y la justicia boliviana?
Si has visto las noticias internacionales recientemente, es probable que te hayas topado con el nombre de Evo Morales en más de un titular. Y es que, para nadie es un secreto que el panorama político en Bolivia está más que calientito. En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de desenredar esta madeja judicial para que entiendas, de una vez por todas, por qué la Fiscalía de Bolivia trae al expresidente en la mira.
Para entrar en contexto, hay que recordar que Evo Morales fue el primer presidente indígena de Bolivia, gobernando de 2006 a 2019. Fue la cara del Movimiento al Socialismo (MAS) y un personaje que cambió las reglas del juego en su país. Sin embargo, su carrera ha estado marcada por la polémica, especialmente tras su intento de reelección en 2019, que terminó en una crisis social profunda y su posterior salida hacia México como asilado político.
El frente judicial por trata de personas
No podemos hablar de un solo caso, porque el lío es doble. En 2024, la Fiscalía de Tarija soltó una bomba: abrió una investigación contra Morales por el presunto delito de trata de personas agravada. La denuncia es delicada y asegura que el exmandatario habría mantenido una relación con una menor de edad, con quien incluso habría tenido una hija. Ante las acusaciones, la defensa de Morales ha mantenido la postura de que esto es pura persecución política para sacarlo de la jugada electoral. A pesar de los recursos legales y las idas y vueltas, la orden de aprehensión por este tema sigue siendo una sombra que lo persigue.
Las protestas y la nueva orden de aprehensión en 2026
Como si no fuera suficiente con lo anterior, este año la situación escaló. Entre mayo y junio de 2026, Bolivia vivió bloqueos carreteros que duraron 53 días, paralizando gran parte del país y afectando la economía. La respuesta de la Fiscalía no se hizo esperar y abrió una nueva línea de investigación para deslindar responsabilidades sobre estas movilizaciones.
¿El resultado? Una nueva orden de captura. Esta vez, los cargos incluyen:
- Terrorismo y alzamiento armado contra la seguridad del Estado.
- Atentados contra la libertad de trabajo y medios de transporte.
¿Qué sigue ahora?
Es fundamental aclarar que este nuevo proceso judicial es independiente del caso de trata de personas. Es decir, Morales enfrenta dos frentes legales abiertos simultáneamente. Mientras él se atrinchera en sus bastiones, como la región del Chapare, donde sus seguidores lo protegen con vigilias, el sistema judicial sigue moviendo sus piezas.
En Tantita Tinta estaremos muy pendientes de cómo se resuelve este entramado legal. Por ahora, las autoridades bolivianas mantienen la presión, y el futuro político de uno de los personajes más divisivos de Latinoamérica parece estar más en tribunales que en las urnas. ¿Lograrán ejecutar las órdenes o estamos ante un juego de ajedrez jurídico que durará años? Solo el tiempo lo dirá.
Fuente: Sopitas Cosas