¿Libertad o riesgo? El dilema de informar en Veracruz
En Tantita Tinta siempre hemos defendido que el periodismo es el pilar de cualquier sociedad democrática, pero las noticias que llegan desde Veracruz nos obligan a hacer una pausa y reflexionar. Recientemente, la gobernadora Rocío Nahle puso sobre la mesa el tema de la “libertad de expresión”, argumentando que en México vivimos una época de apertura sin precedentes. Sin embargo, la realidad que viven los comunicadores en el estado veracruzano cuenta una historia muy distinta, una mucho más oscura.
Mientras desde el podio se habla de un debate abierto, los informes internacionales —específicamente los de la ONU-DH— colocan a Veracruz como el epicentro de la violencia contra la prensa en el país. ¿Cómo conciliar el discurso oficial con el hecho de que, desde 2016, 15 periodistas han sido asesinados en territorio veracruzano?
Las cifras que no mienten
No son solo números en un papel; son vidas, historias y familias rotas. De acuerdo con el informe Prohibido Investigar, la situación en Veracruz es, simple y sencillamente, alarmante. Maia Campbell, representante adjunta de la ONU-DH, ha sido clara: el estado sigue siendo un punto rojo que preocupa profundamente a la comunidad internacional. Y es que, si echamos un ojo a la historia reciente, recordamos la gestión del exgobernador Javier Duarte (2010-2018), donde el saldo fue de 18 periodistas ejecutados, marcando una etapa de terror para el gremio.
La violencia no ha dado tregua. Solo en lo que va de 2026, los nombres de Carlos Castro, Roxana Guzmán y Luis Ángel López se han sumado a una lista que nos duele a todos. ¿Estamos realmente ante una libertad de expresión plena cuando informar puede costarte la vida?
El “exceso” de libertad: ¿un pretexto peligroso?
Las declaraciones de la gobernadora Nahle sobre que, ante los “excesos”, debe existir un orden, han caído como balde de agua fría entre los reporteros. Para muchos, hablar de “límites” o “excesos” en el ejercicio periodístico resulta, cuando menos, riesgoso en un país donde 181 comunicadores han sido asesinados desde el año 2000. Ese discurso, que cuestiona la ética del periodista, suele ser el mismo que abre la puerta a la censura o, peor aún, a la autocensura.
En Tantita Tinta nos preguntamos: ¿quién define qué es un exceso? La sugerencia de crear un padrón de periodistas —incluso si fuera gestionado por el mismo gremio— rompe con los estándares internacionales que piden protección y no control. El periodismo no necesita registros; necesita garantías de seguridad y justicia real ante las amenazas.
Un panorama nacional en crisis
Veracruz no es una isla. A nivel nacional, la tendencia es desalentadora. Los datos de Article 19 son contundentes: desde el inicio del siglo, 168 hombres y 13 mujeres de la prensa han sido asesinados. Los sexenios pasan y las estrategias fallan, dejando a los periodistas en una posición de vulnerabilidad absoluta frente al crimen organizado y la impunidad política.
Es urgente que el diálogo pase de la teoría a la protección efectiva. La libertad de expresión no es un favor que otorga el gobierno, es un derecho que se ejerce y que, hoy más que nunca, requiere condiciones dignas para ser practicado sin miedo a no volver a casa después de la jornada.
Fuente: Sopitas Deporte