El choque entre la épica clásica y la visión de Nolan
Si eres de los que corrió al cine en cuanto se estrenó la nueva adaptación de La Odisea dirigida por Christopher Nolan, probablemente saliste con la cabeza llena de imágenes espectaculares. Pero, ¿qué opina la persona que mejor conoce los versos de Homero? En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de analizar las declaraciones de Emily Wilson, la traductora oficial que sirvió de brújula para este proyecto, y la cosa está dando mucho de qué hablar.
¿Mucho ruido y pocas nueces?
Aunque el trabajo de Nolan es visualmente avasallador, Wilson no se guardó nada en sus recientes declaraciones. Para ella, el cineasta británico se enfrentó al problema de siempre: querer abarcar demasiado terreno en poco tiempo. Según la experta, el resultado final deja fuera temas que son la verdadera médula espinal del poema original. Y sí, es un tema que en Tantita Tinta nos encanta diseccionar: ¿hasta dónde puede llegar la adaptación sin perder el alma de la obra?
Lo que se quedó en el tintero (o más bien, en el guion):
- Ausencias divinas: La falta de peso de Zeus y Poseidón se siente, según Wilson, como un hueco difícil de llenar en una historia donde los dioses son los hilos que mueven a los hombres.
- El mensaje confuso: La película parece tropezar al intentar equilibrar una crítica a la guerra con la condena a la cobardía física. Un lío narrativo que no termina de aterrizar.
- La Penélope de Anne Hathaway: Wilson señala con el dedo que el personaje de Penélope fue reducido a tal grado que la química y la credibilidad de su relación con Odiseo (Matt Damon) simplemente no terminan de cuajar en pantalla.
El drama del perro y el sentimentalismo
No todo es crítica profunda. Wilson, quien confiesa que fue al cine acompañada de sus hijos y se divirtió, lanzó un dardo directo al corazón de la audiencia: las escenas con Argos, el perro de Odiseo. La traductora no duda en calificar esto como una “concesión al sentimentalismo moderno”. Vamos, que nos encanta un perrito en pantalla, y Nolan sabe perfectamente que eso garantiza un impacto emocional inmediato (y una lagrimita asegurada).
¿Vale la pena comprar el boleto?
Aunque Emily Wilson tiene sus reservas, no es una detractora. Al contrario, celebra que este estreno haya motivado a miles de personas a desempolvar el libro y acercarse de nuevo a la Grecia clásica. Su recomendación es clara: si tienes oportunidad de verla en pantalla grande, hazlo. Considera que, a pesar de las inconsistencias narrativas, el despliegue técnico de Nolan es algo que se debe vivir en formato IMAX, donde cada metro de pantalla cuenta.
Hacer una película de esta envergadura no es barato. Si consideramos el impacto cultural y la producción, estamos hablando de inversiones millonarias que fácilmente superarían los 3,500 millones de pesos mexicanos. Para nosotros en Tantita Tinta, la gran lección aquí es que el cine es una conversación entre lo clásico y lo moderno, y aunque la balanza a veces se incline demasiado hacia el drama emocional, la épica sigue viva.
Fuente: Espinof