El sueño frustrado: El impacto de cerrar las puertas al ascenso
En Tantita Tinta siempre hemos sido apasionados del balompié, pero a veces, el negocio termina ganándole a la pasión. Hace seis años, el panorama en la División de Plata era muy distinto. Los clubes competían con una meta clara: llegar a la Primera División, medirse ante los grandes y hacer vibrar a sus aficiones en los estadios más importantes del país. Hoy, esa ilusión se ha desvanecido y, con ella, el valor económico de los equipos.
La eliminación del ascenso y descenso, una medida que prometía «estabilidad» financiera, ha terminado por golpear el bolsillo de las instituciones. Al no existir una zanahoria deportiva que perseguir, el interés de los inversionistas y la capacidad de atraer talento han caído en picada. Estamos hablando de pérdidas que, en algunos casos, rozan el 50% del valor de mercado de los equipos.
¿Qué pasó con el valor de los clubes?
Cuando Enrique Bonilla anunció la suspensión del ascenso en 2020, el discurso oficial era rescatar a los clubes de una crisis económica, prometiendo incluso un subsidio de unos 20 millones de pesos por equipo. Sin embargo, tras el fin de los apoyos y la consolidación de una liga «cerrada», el valor de las plantillas ha sufrido un duro ajuste.
Para que te des una idea, aquí están los números al tipo de cambio aproximado (1 euro = 20 MXN), donde vemos la cruda realidad de la devaluación:
- Correcaminos: Pasó de valer aproximadamente 246 millones de pesos a unos 119 millones. Una caída estrepitosa.
- Venados de Yucatán: Bajó de 142 millones de pesos a cerca de 90 millones.
- Dorados de Sinaloa: De los 195 millones que valía, ahora apenas llega a los 112 millones.
- UdeG: Bajó de 149 millones a poco menos de 95 millones.
El círculo vicioso: Sin ascenso, no hay negocio
El problema no es solo la falta de competencia deportiva; es la imposibilidad de generar valor. En ligas como la española, inglesa o francesa —que curiosamente tuvieron un papel destacado en el Mundial 2026—, el ascenso es el motor que mantiene viva la estructura del futbol. Aquí, la realidad es otra: sin la posibilidad de subir, los contratos para los jugadores son más modestos, la calidad del espectáculo disminuye y los patrocinadores le piensan dos veces antes de apostar fuerte.
En Tantita Tinta analizamos este fenómeno y nos preguntamos: ¿qué le espera a la Liga de Expansión? Con la puerta cerrada definitivamente para la temporada 2026-2027, muchos de los equipos que conocimos han desaparecido o han tenido que reestructurarse radicalmente. El caso de Cimarrones, que simplemente dejó de tener un valor asignado porque ya no compite, es la muestra más clara de que sin un objetivo deportivo real, el proyecto simplemente pierde el norte.
Parece ser que, en el afán de blindar a los clubes de Primera, se olvidaron de que la esencia del futbol está en la competencia. Mientras tanto, el valor de los equipos sigue navegando en aguas turbulentas y sin un puerto claro al cual llegar.
Fuente: Mediotiempo