El plan maestro de Ormund Hightower en ‘La casa del dragón’: Lo que nadie vio venir

El giro inesperado que nadie pidió, pero que todos necesitábamos

Si eres de los que siente que la tercera temporada de La casa del dragón se ha tomado su tiempo para calentar motores, no estás solo. En Tantita Tinta sabemos que el ritmo pausado de la serie ha generado más de un debate en los chats de amigos, con esa sensación constante de que las piezas se mueven mucho, pero avanzan poco. Sin embargo, el penúltimo episodio nos ha dado una bofetada de realidad que, honestamente, nos dejó con la boca abierta.

¡Atención: Spoilers a continuación! Si no vas al corriente con los últimos capítulos, mejor guárdalo en tus favoritos y regresa después. Pero si ya lo viste, prepárate, porque la jugada de Ormund Hightower es de otro nivel.

¿Quién es Ormund y por qué nos engañó a todos?

Durante los episodios anteriores, Ormund Hightower se paseaba por Tumbleton con su ejército como quien no quiere la cosa. Muchos pensamos: “¿Este cuate qué está esperando? ¿Nomás está viendo pasar los días?”. Incluso en nuestro equipo editorial nos preguntamos si el personaje estaba siendo desperdiciado o si simplemente no tenía nada bajo la manga.

Resulta que nos traía de un ala. El desenlace del penúltimo episodio nos confirmó que Ormund no es ningún improvisado. Su objetivo no era simplemente estar ahí parado; el tipo estaba cocinando una estrategia maestra para atraer a Ulf hacia su bando, aprovechando que el jinete de dragón ya no siente lo mismo por Rhaenyra.

Una estrategia de ajedrez político

El plan de Ormund es, básicamente, una obra de arte del caos. Inicialmente, su apuesta era cabalgar junto a Aemond y su dragón Vhagar, pero los líos en Harrenhal lo obligaron a cambiar de aires. ¿Y qué hizo? Aplicó la vieja confiable: diversificar sus riesgos.

  • Fomentar el caos en Desembarco del Rey para distraer a la corona.
  • Convertir Tumbleton en una trampa digna de película.
  • Usar a Corlys Velaryon como peón para presionar a Ulf.

Para ponerlo en perspectiva, el presupuesto para financiar una campaña militar así en el mundo real requeriría millones de pesos. Imagina solo el gasto de mantener a un ejército apostado en una ubicación estratégica; estaríamos hablando de cientos de miles de pesos mexicanos solo en logística básica, sin contar el equipo de los jinetes de dragones.

El gran error de Rhaenyra

Desde Tantita Tinta siempre hemos comentado que la confianza ciega de la reina en los nuevos jinetes ha sido su talón de Aquiles. Ulf, que ya traía un coraje acumulado y un resentimiento que le quemaba las manos, resultó ser la pieza que Ormund necesitaba para desestabilizar todo desde adentro. Al final, el enemigo no siempre viene de fuera; a veces, lo tienes cenando en tu misma mesa.

Estamos ante el inicio de una confrontación final que promete ser épica. La serie finalmente nos está pagando la espera, demostrando que cada diálogo aparentemente aburrido en capítulos pasados era, en realidad, el cimiento de este golpe maestro. ¿Logrará Rhaenyra sobrevivir a la traición de su propio bando? No podemos esperar al cierre de temporada.

Fuente: Espinof


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