El misterio del hacha y el juguete: La verdad detrás del famoso vibrador en la serie de Lizzie Borden

Lizzie Borden y el oscuro encanto de las series de true crime

Si eres fan de las producciones que te atrapan desde el primer segundo en tu televisión o celular, seguro ya te lanzaste a ver la cuarta temporada de la exitosa antología Monster en Netflix. En Tantita Tinta nos declaramos adictos a este tipo de dramas, y en esta ocasión, la trama nos transporta directamente al año 1892 para revivir el escalofriante caso de Lizzie Borden, una mujer acusada de matar a su propio padre y a su madrastra a puro hachazo.

Como ya es costumbre en los proyectos del buen Ryan Murphy, la realidad suele mezclarse con una buena dosis de dramatismo y libertades creativas. En el primer episodio, titulado “Bloodbath”, nos presentan a una Lizzie interpretada por Ella Beatty, quien mantiene un vínculo sumamente interesante con la sirvienta Bridget Sullivan (Vicky Krieps). Es justo en este punto donde la historia da un giro curioso: la empleada doméstica le regala a Lizzie un artefacto de madera del siglo XIX, comprado en Ámsterdam, conocido como “Vendee” o vibrador, introduciéndola a un tratamiento médico de la época conocido como “paroxismo histérico”. Pero, ¿qué hay de verdad en todo esto? El equipo de Tantita Tinta investigó los detalles.

La verdad histórica sobre el famoso “paroxismo histérico”

Para empezar, debemos recordar que en la vida real, Lizzie Borden fue absuelta de los crímenes y jamás se condenó a nadie, dejando el caso como uno de los grandes misterios sin resolver en la historia criminal. Así que, partiendo de ahí, Murphy tenía el terreno libre para adornar la narrativa. ¿Pero qué onda con el vibrador decimonónico?

Durante años se ha popularizado la creencia de que los médicos victorianos estimulaban manualmente a sus pacientes diagnosticadas con “histeria femenina” hasta provocarles el famoso paroxismo, y que la invención de los aparatos vibratorios llegó simplemente para ahorrarle el cansancio físico a los doctores. Sin embargo, historiadores modernos han puesto en duda esta jugosa teoría. Si bien los dispositivos de vibración terapéutica sí existían a finales del siglo XIX, su propósito original difería bastante de la cultura popular.

¿Para qué servían realmente estos aparatos en el siglo XIX?

Para no hacernos bolas, el médico británico Joseph Mortimer Granville desarrolló en la década de 1880 un aparato electromecánico llamado percuteur. ¿Su chamba principal? Aliviar dolores musculares y tensiones nerviosas, no necesariamente desatar pasiones desenfrenadas en la recámara. Antes de eso, en 1734, el abad de Saint-Pierre ya había ideado el trémoussoir, una silla vibratoria diseñada para imitar el movimiento de un carruaje y mejorar la salud general.

  • El origen médico: Los aparatos buscaban tratar afecciones físicas generales y dolores crónicos.
  • El mito victoriano: La narrativa del uso masivo clínico para generar placer ha sido muy debatida por la investigación histórica contemporánea.
  • La ficción en pantalla: Las series aprovechan estos elementos para dotar de rebeldía y sensualidad a personajes atrapados en sociedades sumamente rígidas.

Los juguetes para adultos llevan miles de años entre nosotros

Aunque el artefacto que aparece en la serie ha causado revuelo, la verdad es que la humanidad lleva milenios explorando el placer artificial. Para ponerlo en perspectiva, se han descubierto objetos fálicos de piedra limosa en la cueva de Hohle Fels, en Alemania, con una antigüedad estimada de unos 28 mil años. ¡Imagínate nada más! Además, el mismísimo Kama Sutra incluye referencias a distintos adminículos diseñados para la intimidad.

Para nosotros en Tantita Tinta, resulta fascinante ver cómo la televisión rescata estos detalles históricos —con su respectiva cucharada de drama hollywoodense— para ponernos a platicar sobre cómo vivían y sentían las generaciones pasadas. Al final del día, ya sea que hablemos de juicios por homicidios sin resolver o de la evolución de los artículos de bienestar personal, el entretenimiento siempre encuentra la forma de dejarnos picados. Y tú, ¿ya te aventaste toda la temporada en tu sillón favorito?

Fuente: Sopitas Cine y TV


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