El millonario plan de Infantino: ¿Se intentó privatizar la Copa del Mundo por una fortuna?

El negocio detrás de la pelota: Cuando los números mandan sobre la cancha

En Tantita Tinta siempre hemos dicho que el futbol mueve pasiones, pero últimamente, parece que lo que más mueve son los ceros a la derecha en las cuentas bancarias de los altos mandos. La reciente polémica que envuelve a Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, ha dejado a los aficionados con la boca abierta y, honestamente, con un sabor bastante amargo.

Se ha filtrado información que pone en el ojo del huracán un proyecto fallido: la supuesta intención de privatizar el Mundial y otros torneos de la FIFA. ¿La razón? Un incremento salarial que, para muchos, raya en lo absurdo.

¿Cuánto dinero estaba sobre la mesa?

Hagamos las cuentas. Actualmente, el sueldo de Infantino ronda los 6 millones de dólares anuales (aproximadamente 110 millones de pesos mexicanos, dependiendo del tipo de cambio). Sin embargo, reportes de la prensa internacional indican que, de haber prosperado su plan de privatización de activos comerciales, el dirigente habría percibido la módica suma de 30 millones de dólares anuales, equivalentes a poco más de 550 millones de pesos mexicanos.

Estamos hablando de un aumento de cinco veces su salario actual. Una cifra que, para la mayoría de los mortales, es difícil de siquiera imaginar, pero que en las altas esferas de la administración deportiva parece ser apenas un “incentivo” por gestión.

La rebelión de las confederaciones

Este destape, cortesía de investigaciones periodísticas de alto calibre, no pasó desapercibido. La UEFA y la Concacaf, lejos de quedarse calladas, alzaron la voz de forma contundente. Para estas organizaciones, la estrategia de Infantino no solo es un error táctico, sino una muestra de que la esencia del deporte ha quedado en segundo plano.

“No podemos seguir así, con planes secretos que se tramitan por la vía rápida”, sentenció la UEFA en un comunicado. Por su parte, la Concacaf no se quedó atrás, calificando el movimiento como un acto unilateral de mala gestión. En Tantita Tinta nos preguntamos: ¿es este el camino que queremos para el deporte más popular del planeta?

¿Qué sigue para el futbol internacional?

La situación ha sembrado la duda sobre la estabilidad del liderazgo en la FIFA. Cuando los organismos que conforman la estructura del futbol mundial comienzan a pedir rendición de cuentas, es porque el barco está haciendo agua. La confianza no se recupera con comunicados de prensa, sino con transparencia, algo que ha brillado por su ausencia en este episodio.

Más allá de las cifras y los contratos, lo que realmente está en juego es la identidad de la Copa del Mundo. Privatizar el activo comercial más grande del balompié no solo es un tema de dinero; es una decisión que afecta la accesibilidad y la naturaleza misma de un evento que, teóricamente, pertenece a todos los aficionados, no a una mesa directiva.

Seguiremos atentos a cómo se resuelve este lío en los pasillos de Zúrich, porque al final del día, a nosotros nos interesa que el futbol siga siendo eso: futbol, y no solo un negocio de unos cuantos.

Fuente: Sopitas Deporte


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