¿El internet podría desaparecer? El grave error al construir centros de datos en zonas de desastre

El gigante invisible que podría venirse abajo

Vivimos en una era donde la ‘nube’ parece algo etéreo, casi mágico, pero la realidad es que el internet tiene pies (y servidores) muy bien puestos en la tierra. En Tantita Tinta sabemos que tu vida digital depende de enormes bodegas llenas de máquinas encendidas las 24 horas del día. Sin embargo, un reciente informe de XDI ha encendido las alarmas: estamos construyendo nuestra infraestructura digital en lugares donde el cambio climático amenaza con borrarla del mapa.

¿Dónde estamos metiendo la lana?

El estudio analizó alrededor de 2,600 centros de datos proyectados a nivel global, y los resultados son, por decir lo menos, preocupantes. Resulta que más de 150 de estos proyectos están siendo planeados en zonas de alto riesgo. ¿El peligro? No hablamos solo de una gotera, sino de inundaciones costeras, crecidas de ríos y olas de calor que harían sudar frío a cualquier ingeniero.

Karl Mallon, fundador de XDI, fue muy directo: “No nos estamos preparando adecuadamente para el cambio climático”. Y el problema tiene nombre y apellido: América del Norte lleva la delantera en esta mala planeación, con más de 70 de estos centros situados en zonas vulnerables, superando por mucho a los 45 detectados en Europa y los 12 de Asia Oriental.

El costo del error: Cuando el internet se apaga

Ya hemos visto qué pasa cuando la naturaleza no perdona. En 2022, las temperaturas extremas en Londres provocaron fallas en centros de datos clave para gigantes tecnológicos, dejando a varios servicios web fuera de combate. Y no es solo el calor; en lugares como el Reino Unido, las inundaciones repentinas son la pesadilla de quienes entrenan modelos de Inteligencia Artificial.

Pero aquí viene el detalle que a muchos se les pasa por alto: no solo importa que el edificio esté bien construido. Como bien analizamos en Tantita Tinta, un centro de datos puede ser una fortaleza blindada, pero si la carretera, el suministro eléctrico o la red de agua que lo rodea colapsan por un desastre natural, el centro de datos queda inútil. Es un efecto dominó que podría costar miles de millones de pesos mexicanos si no se toman medidas urgentes.

¿Hay esperanza o ya valió?

La buena noticia es que todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo. Mallon insiste en que las decisiones de ingeniería, la selección estratégica del terreno y la inversión en resiliencia climática pueden marcar la diferencia entre una infraestructura sólida y una que termine bajo el agua.

Estamos inyectando una cantidad de capital inmensa en el mundo para expandir nuestra capacidad digital. Como dicen en el gremio: si nos equivocamos en la ubicación, será un error extremadamente costoso. La pregunta es si las empresas priorizarán la velocidad de construcción sobre la seguridad a largo plazo de los datos que mantienen al mundo conectado.

En Tantita Tinta seguiremos pendientes de este tema, porque al final del día, tu chamba, tus recuerdos en la nube y hasta tu serie favorita dependen de que esos servidores sigan operando, sin importar si afuera hay un sol de justicia o una inundación histórica.

Fuente: Bloomberg Tecnologia


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