La polémica no descansa: Territorium Life también tiene chamba en el INE
Seguro has visto que el nombre Territorium Life ha estado en boca de todos últimamente. Y es que, tras el lío monumental que se armó con los exámenes de admisión en línea de la UNAM, cualquier contrato o relación que tenga esta empresa con instituciones públicas genera, como mínimo, un levantamiento de ceja. Pues bien, resulta que el Instituto Nacional Electoral (INE) también forma parte de su cartera de clientes, y en Tantita Tinta nos dimos a la tarea de investigar qué está pasando realmente.
¿De qué trata este contrato?
Para no dejar espacio a especulaciones, el INE sacó la casta y, a través de una tarjeta informativa publicada este 9 de agosto, aclaró la situación. La empresa no está metida en temas de elecciones ni de conteo de votos; su chamba es mucho más técnica y enfocada al interior de la institución. En concreto, Territorium Life se encarga de la plataforma tecnológica del Centro Virtual INE (CVI).
¿Y qué es esto? Básicamente, es el espacio donde el personal del Instituto se capacita y gestiona todo su aprendizaje. El INE fue muy enfático en señalar que este servicio es una bestia completamente distinta a la que se utiliza para aplicar exámenes de ingreso masivos, como el de la universidad. Según el organismo, los alcances, funcionalidades y requerimientos técnicos son totalmente diferentes.
¿Por qué la lupa está sobre ellos?
No podemos ignorar el elefante en la sala: el caso de la UNAM dejó dudas muy serias sobre la capacidad operativa de la plataforma en momentos de alta demanda. Sin embargo, el INE se ha mantenido firme al decir que, por el momento, no han registrado ni un solo incumplimiento en los términos de su contrato.
Para nosotros en Tantita Tinta, es vital entender cómo se llegan a estos acuerdos. El INE explicó que todo fue bajo el esquema de una licitación pública nacional. En este proceso, la empresa presentó una propuesta que, al menos en papel, cumplía con todos los requisitos: administrativos, legales, técnicos y, por supuesto, económicos. Al final del día, la balanza se inclinó hacia ellos porque obtuvieron la mejor evaluación en los criterios establecidos. El contrato comenzó a rodar desde 2024, mucho antes de que todo el drama reciente estallara.
Supervisión a detalle
El Instituto asegura que no quita el dedo del renglón. De acuerdo con lo comunicado, mantienen una supervisión constante para asegurar que la empresa cumpla con sus obligaciones. Ante la duda de si el INE está preocupado por la mala fama que ha ganado su proveedor, el organismo se limitó a señalar que, hasta el 9 de agosto de 2026, todo sigue operando dentro de la normalidad.
¿Qué sigue en este lío?
La realidad es que, cuando una empresa se ve involucrada en una crisis de reputación tan fuerte, es natural que la ciudadanía voltee a ver qué más está haciendo con nuestros recursos. Aunque el INE marca una línea divisoria clara entre lo que pasó con la universidad y su propio sistema de capacitación, el escrutinio público ya no será el mismo.
El equipo de Tantita Tinta seguirá al pendiente de cómo evoluciona esta relación comercial. Mientras tanto, nos queda claro que el mundo de la tecnología pública necesita transparencia total para que casos como este no se conviertan en bolas de nieve que terminen afectando la confianza en las instituciones.
Fuente: Sopitas Cosas