El Halconazo: 10 fotos que capturaron la herida abierta del 10 de junio de 1971

La memoria no se borra: Recordando el 10 de junio

En Tantita Tinta sabemos que hay fechas que, por más que pasen los años, se quedan grabadas en el ADN de nuestra capital. Hablar del 10 de junio de 1971 no es solo rememorar una fecha en el calendario; es recordar una de las jornadas más oscuras de nuestra historia reciente. A más de medio siglo de distancia, el ‘Halconazo’ sigue siendo un recordatorio crudo de lo que sucede cuando el Estado decide usar la fuerza bruta contra quienes exigen libertad.

¿Qué fue lo que pasó realmente en el Casco de Santo Tomás?

Para entender el contexto, debemos viajar a una época donde el aire en México se sentía cargado de tensión. Apenas unos años antes, la herida de Tlatelolco seguía sangrando. Inspirados por la lucha por la autonomía en la Universidad Autónoma de Nuevo León, los estudiantes del IPN y la UNAM decidieron alzar la voz. La intención era clara: organizar una marcha masiva desde el Casco de Santo Tomás hasta el Zócalo capitalino para exigir una verdadera reforma educativa.

Sin embargo, la realidad fue mucho más violenta. Aquel jueves de Corpus, los estudiantes ni siquiera pudieron alejarse de las instalaciones del Poli. Fueron interceptados por los llamados ‘Halcones’, un grupo paramilitar entrenado y financiado desde las sombras del gobierno. Su único objetivo era claro: reventar cualquier atisbo de organización social a base de golpes, disparos y terror.

Las sombras del régimen y el costo de la verdad

Si bien los regímenes de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría intentaron sepultar estas historias bajo la alfombra, los archivos no mienten. Aunque las cifras oficiales siempre han sido un terreno pantanoso, se estima que la represión estudiantil de aquellos años dejó un saldo trágico superior a las 300 personas fallecidas. Es un número que nos debería poner a todos la piel de gallina, especialmente cuando consideramos que la justicia ha tardado décadas en llegar —si es que ha llegado del todo—.

Para nosotros en Tantita Tinta, revisar el repositorio digital Memórica no es solo un ejercicio de nostalgia; es una responsabilidad cívica. Las imágenes que este archivo resguarda nos permiten ponerle rostro a la historia y entender que cada edificio, calle y plaza de nuestra CDMX tiene una historia que contar.

La importancia de no olvidar

  • Justicia histórica: El acceso a archivos públicos permite que nuevas generaciones entiendan los errores de un pasado autoritario.
  • Libertad de expresión: La lucha de aquellos estudiantes es la base de las libertades que, aunque frágiles, ejercemos hoy en día.
  • Memoria colectiva: Las fotografías son testimonios mudos, pero contundentes, que desmienten cualquier intento de manipulación histórica.

La próxima vez que camines por las inmediaciones del Casco de Santo Tomás, tómate un momento para mirar a tu alrededor. No solo estás viendo ladrillos y cemento; estás pisando un suelo donde la valentía de miles de jóvenes fue silenciada a la fuerza. En Tantita Tinta te invitamos a que nunca dejemos de cuestionar, de investigar y, sobre todo, de mantener viva la memoria de quienes se atrevieron a alzar la voz.

Fuente: Sopitas Musica


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