¿Qué rayos pasaba en el tráiler de Matt Damon?
Christopher Nolan es famoso en Hollywood por ser un director que exprime hasta la última gota de energía de sus actores. Ya sea poniendo a prueba su resistencia física o retándolos a alcanzar niveles de intensidad emocional que rozan la locura, el cineasta británico no acepta un ‘no’ por respuesta. Pero, durante la filmación de La Odisea, el método de trabajo fue tan intenso que terminó por sacar un buen susto a dos de sus coprotagonistas: Robert Pattinson y Tom Holland.
En Tantita Tinta nos encanta hurgar en lo que pasa detrás de cámaras, y esta vez, el drama no estaba en el guion, sino en el camerino de al lado.
Los gritos que desconcertaron a todos
Resulta que, mientras se preparaba para encarnar a un Odiseo visiblemente desgastado por la guerra y los años de exilio, Matt Damon decidió que su voz tenía que sonar tan cansada como su cuerpo. ¿El problema? Que para lograr ese tono ronco y seco, el actor pasaba horas practicando gritos y sonidos guturales dentro de su tráiler.
Robert Pattinson, quien trabajaba muy cerca, confesó que la situación llegó a ser un poco inquietante: “Matt estaba en el tráiler de al lado haciendo unos ruidos extraños. Al principio, pensé que estaba hablando por teléfono, pero luego pensé que estaba completamente loco. No paraba de gritar. Sinceramente, pensé que estaba pasando por una experiencia horrible en el baño”, comentó entre risas el actor.
Pattinson no fue el único. Tom Holland también fue testigo de la intensidad de Damon. Para el joven actor, ver cómo su compañero se sumergía en un estado mental tan perturbador fue una lección de compromiso actoral, aunque admitió que, durante los primeros días, el ambiente en el set se sentía bastante tenso por los alaridos que resonaban por los pasillos.
Una transformación física que roza lo extremo
Pero no todo fue ejercicio vocal. El compromiso de Damon con La Odisea llegó hasta la báscula. Nolan quería un héroe que reflejara el cansancio de una década de aventuras, por lo que le pidió al actor lucir un físico mucho más esbelto.
Damon se puso serio y, bajo supervisión médica, cambió por completo su alimentación. “Dejé el gluten por completo. Yo suelo pesar entre 84 y 91 kilos, pero logré bajar hasta los 76 kilos durante el rodaje. No pesaba eso desde la secundaria. Fue una dieta súper estricta y mucha disciplina”, confesó el actor. Si lo traducimos a nuestra realidad, estamos hablando de un esfuerzo titánico para perder cerca de 8 a 15 kilos en tiempo récord.
Este cambio es un giro de 180 grados si recordamos otros papeles icónicos de su carrera. Hace ya 15 años, para la película El soplón, Damon tuvo que hacer lo opuesto: ganar 14 kilos a punta de hamburguesas y cerveza negra. Pasar de la época de los excesos a la dieta estricta de un héroe griego demuestra que, a veces, la chamba del actor es mucho más sacrificada (y peligrosa para la salud) de lo que vemos en la pantalla grande.
El costo de ser un héroe épico
En Tantita Tinta siempre nos preguntamos: ¿Vale la pena tanto sacrificio por un papel? La respuesta parece estar en el resultado final. Nolan ha construido una propuesta visual y narrativa donde el sufrimiento de Odiseo es palpable, y gran parte de ese éxito se debe a que Damon realmente se sintió, se vio y sonó como un hombre que ha vivido mil batallas.
Al final, esa “locura” de la que hablaba Pattinson resultó ser el ingrediente secreto para darle veracidad a una de las historias más grandes jamás contadas. Y aunque a sus compañeros les haya costado un par de sustos, el resultado promete ser una de esas películas que nos dejan pegados a la butaca.
Fuente: Espinof