¿Promesa rota o malentendido? En Tantita Tinta revisamos los archivos
Si has estado atento a la política reciente, seguro escuchaste el ruido que se armó hace unos días en la mañanera. Cuando le preguntaron a la presidenta Claudia Sheinbaum si su gobierno mantenía la promesa de prohibir el fracking —esa técnica de fracturación hidráulica para extraer hidrocarburos que tanto debate genera por sus impactos ambientales—, su respuesta dejó a varios con el ojo cuadrado: “Nunca lo dije en campaña”.
¡Zas! La declaración cayó como balde de agua fría para quienes guardaban el documento de los “100 pasos para la transformación” bajo llave. En Tantita Tinta nos pusimos las pilas, desempolvamos el archivo histórico de la campaña 2024 y, la verdad, encontramos pruebas que sugieren que el tema sí estuvo sobre la mesa (y varias veces).
Los antecedentes: cuando la palabra valía oro
Para que no te cuenten, aquí te refrescamos la memoria con los tres momentos clave donde el tema salió a relucir antes de que ella llegara a la silla presidencial:
- El punto 87 de los 100 pasos: En el plan de trabajo de Claudia Sheinbaum, presentado como candidata, el compromiso quedó asentado en papel y tinta. El artículo 87 fue clarito: “No se va a permitir la explotación de hidrocarburos a partir del fracking”. Así, sin letras chiquitas.
- El Zócalo, testigo de la promesa: Durante su arranque de campaña el 1º de marzo de 2024, frente a miles de personas en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México, Sheinbaum leyó ante el público este mismo punto 87. Fue una bandera clara de su propuesta ambiental.
- El segundo debate presidencial: El 28 de abril de 2024, en pleno calor electoral, la entonces candidata arremetió contra la oposición y sacó a colación el tema ambiental. Ahí, de forma textual, mencionó que “no se puede utilizar el fracking”, diferenciándose de sus contrincantes.
¿Por qué el cambio de tono?
Ahora, la presidenta ha matizado su postura señalando que el objetivo principal de su administración es la soberanía energética, siempre tratando de cuidar que los impactos ambientales sean los mínimos posibles. Pero, ¿qué significa esto para el bolsillo y el futuro del país?
El fracking requiere una inversión multimillonaria. Para que te des una idea, los costos operativos pueden escalar rápidamente a miles de millones de pesos si no se controlan bien. Además, las preocupaciones sobre el uso masivo de agua y el riesgo de sismicidad inducida en zonas donde se practica han puesto a las comunidades locales en alerta máxima. México, que es un país con una biodiversidad impresionante, se juega mucho en este terreno.
¿Qué sigue en este lío?
Es natural que la ciudadanía busque coherencia entre lo que se dice en campaña y lo que se ejecuta desde Palacio Nacional. La soberanía energética es un tema vital, pero el costo ambiental no es algo que se pueda ignorar. En Tantita Tinta estaremos muy pendientes de cómo se definen las políticas energéticas en esta nueva etapa, porque al final del día, todos queremos un México que produzca su propia energía sin comprometer el agua y la tierra que pisamos.
¿Tú qué opinas? ¿Crees que el gobierno debe priorizar la extracción a toda costa o mantener la postura original de cero fracking? La conversación apenas comienza.
Fuente: Sopitas Deporte